Sáenz Peña. El dirigente justicialista Dante Moreira cuestionó el aprovechamiento político de la crisis hídrica que afectó a Sáenz Peña y llamó a realizar una autocrítica dentro del peronismo. También señaló responsabilidades compartidas por la demora en la finalización del Segundo Acueducto, advirtió sobre el abandono del sistema de reservorios de agua de lluvia y planteó la necesidad de abrir un debate técnico sobre el futuro del abastecimiento de agua en la ciudad.
La crisis por la falta de agua potable que atravesó Presidencia Roque Sáenz Peña durante los últimos días también abrió un fuerte debate político. En diálogo con Voces de la Jornada, por LT16 AM950, Moreira, dirigente justicialista, analizó la situación y sostuvo que el momento exigía prudencia y responsabilidad, en lugar de utilizar el malestar de los vecinos para obtener rédito político.
Según expresó, la prioridad debía ser acompañar a las familias afectadas y discutir con seriedad las causas estructurales que derivaron en la emergencia.
«La gente estaba viviendo un verdadero drama»
El dirigente consideró que durante los días de mayor crisis hubo sectores políticos que buscaron capitalizar el descontento social.
«No estoy de acuerdo con mostrar dirigentes políticos en una situación de semejante agobio para todas las familias de Sáenz Peña. La gente la estaba pasando muy mal y no era momento para convertir ese sufrimiento en una chicana política», afirmó.
En ese sentido, reveló que fue invitado a participar de actividades vinculadas con la polémica política que se generó alrededor de la crisis del agua, pero decidió no hacerlo.
«Di mi opinión cuando me la pidieron, pero no participé porque entendía que el mensaje debía ser otro. No podíamos aparecer haciendo política cuando la gente estaba sufriendo por la falta de un servicio esencial».
Autocrítica al peronismo: «La obra debió haberse terminado»
Lejos de desligar responsabilidades, el dirigente sostuvo que el peronismo también debe asumir errores vinculados al Segundo Acueducto.
«Si desde el 2007 hasta el 2023 se hubiese terminado esta obra, hoy Sáenz Peña no estaría atravesando esta situación. Esa también tiene que formar parte de la autocrítica que debemos hacer como espacio político», manifestó.
Al mismo tiempo, señaló que también existieron errores en la conducción de SAMEEP durante los años posteriores.
«Hace dos años y medio había otra gestión en SAMEEP que también cometió muchos errores y de eso también hay que hacerse cargo.»
El reservorio que quedó abandonado
Más allá de la coyuntura, el entrevistado planteó la necesidad de discutir políticas de largo plazo para el abastecimiento de agua en Sáenz Peña.
Recordó que la ciudad contaba con un sistema de reservorios para captar agua de lluvia con una capacidad cercana a los 600 millones de litros, cuya última limpieza integral se realizó en 2009 mediante un convenio entre SAMEEP y el Municipio.
«El sistema quedó totalmente abandonado. Hoy ya no existen las guardias permanentes y perdimos la oportunidad de almacenar agua durante años en los que llovió muchísimo más que décadas atrás», lamentó.
También cuestionó la desaparición de una planta potabilizadora móvil que funcionaba en la zona de la cisterna ubicada sobre Ruta 16.
«Si ese sistema hubiese permanecido operativo, probablemente no solucionaba toda la emergencia, pero habría permitido disponer de mayor capacidad para distribuir agua en distintos sectores de la ciudad.»
«Hay que discutir el futuro del sistema»
Finalmente, sostuvo que la discusión no debe agotarse en las responsabilidades políticas inmediatas, sino avanzar hacia una planificación integral del crecimiento urbano y del sistema de provisión de agua potable.
Advirtió que el Segundo Acueducto fue proyectado para una realidad demográfica muy distinta a la actual y consideró que el crecimiento de las ciudades podría reducir la vida útil prevista para la obra.
«Nadie está discutiendo si el acueducto que fue pensado hace más de una década alcanzará para las ciudades que hoy crecieron de manera exponencial. Ese es un debate que también tenemos que dar.»
Para el dirigente, mientras esas discusiones de fondo no se den, la política continuará centrada en las acusaciones cruzadas.
«Podemos discutir con total libertad los errores de las actuales autoridades, pero también tenemos que asumir las responsabilidades que cada gestión tuvo en el pasado. Si no hacemos esa autocrítica, vamos a seguir repitiendo los mismos problemas.»

