18 agosto, 2026

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Alicia Gaña: “La historia de la Iglesia en Sáenz Peña también se construyó con el compromiso de sus vecinos”

Sáenz Peña. La historiadora y secretaria de Cultura de Sáenz Peña repasó en “Voces de la Jornada” por LT16 AM950 los primeros pasos de la Iglesia Católica en la ciudad, mucho antes de la creación de la Diócesis en 1963. También destacó a tres vecinos que tuvieron un papel clave en aquellos años y cuyos nombres fueron recientemente incorporados al trazado urbano.

La historia de la Iglesia Católica en Presidencia Roque Sáenz Peña comenzó mucho antes de la creación de la Diócesis San Roque. En las primeras décadas de la ciudad, cuando todavía no existía una estructura religiosa local consolidada, fueron numerosos vecinos quienes contribuyeron con su compromiso, su patrimonio y su participación a sostener la vida espiritual de la comunidad.

Así lo explicó la historiadora y secretaria de Cultura municipal, Alicia Gaña, durante una entrevista en el programa “Voces de la Jornada” de LT16 AM950, donde repasó distintos episodios y protagonistas de la historia religiosa de la ciudad.

“Hay mucho, digamos, para contar”, sostuvo Gaña al comenzar a reconstruir aquellos primeros años y plantear la necesidad de mirar hacia atrás para comprender cómo se fue formando la comunidad.

Según relató, desde la llegada del Regimiento 6 de Caballería ya existía una expresión de fe. “Ya vienen con una virgen que cuenta la leyenda que la colocaron en el hueco de un árbol y siempre hubo ese apoyo, desde siempre, el apoyo espiritual”, explicó.

Cuando la vida religiosa se desarrollaba en Quitilipi

Durante los primeros años, Sáenz Peña todavía no contaba con sacerdotes instalados en la ciudad. Por ese motivo, buena parte de la actividad religiosa se desarrollaba en Quitilipi.

“Había unos padres franciscanos y muchos saenzpeñenses para las ceremonias de bautismo, incluso casamientos y otras que querían que fueran de carácter religioso, se hacían en Quitilipi”, recordó la historiadora.

Ese escenario comenzó a modificarse gracias al compromiso de vecinos que pusieron a disposición sus propios bienes para que pudieran desarrollarse las celebraciones religiosas.

Uno de ellos fue Agustín Ortiz, quien llegó a Sáenz Peña en 1918 y construyó un salón en su propiedad. “Ese salón lo ofreció al Obispo de Santa Fe, que en ese momento Sáenz Peña pertenecía a la diócesis de Santa Fe”, relató Gaña.

Fue precisamente en ese espacio donde un sacerdote franciscano celebró la primera misa que la historiadora identifica en la ciudad.

“El Obispo manda un padre franciscano que es el que celebra el sacrificio eucarístico por primera vez en Sáenz Peña, que es en ese salón”, explicó.

Anselma Sanabria de Ruiz y la primera capilla

Otra de las figuras recuperadas por Gaña es Anselma Sanabria de Ruiz, una mujer de origen paraguayo que llegó a Sáenz Peña en 1913 y que tuvo un papel destacado en la vida religiosa local.

“Era una persona muy religiosa y mandó a construir una capilla pequeñita que todavía está”, señaló.

Se trata de la primera capilla de María Auxiliadora, construida en 1920 y ubicada junto a la actual capilla, frente a la Plaza Ramos Mejía.

Gaña destacó además que ese espacio constituye uno de los testimonios materiales de aquella etapa fundacional y recordó que posteriormente la capilla fue donada al Obispado.

“Esto es más o menos, digamos, el aporte más destacado de estos dos ciudadanos saezpeñenses por adopción que decidieron brindar, inclusive, parte de su patrimonio para destinarlo a la religión católica”, expresó.

Antonio Scamferrato, entre la actividad comercial y la Iglesia

El tercer protagonista recuperado por la historiadora es Antonio Scanferlato, inmigrante italiano oriundo de Murano, quien llegó a Sáenz Peña luego de haber pasado por otras provincias y trabajar en el ferrocarril.

Su historia estuvo vinculada al crecimiento comercial e industrial de la ciudad. Comenzó trabajando en la panadería de Don Jaime Graels y posteriormente desarrolló su propia actividad vinculada a la fabricación de fideos.

“Antonio empieza en la panadería de Graels y a la vez de su vida, que fue un comerciante, un industrial muy exitoso”, contó Gaña.

Pero Scanferlato también tuvo una participación importante en la organización de la Iglesia Católica.

En ese sentido, la historiadora recordó una particular anécdota relacionada con la llegada del padre Enrique Contardi, el primer sacerdote que se instaló en Sáenz Peña, en 1937.

El sacerdote llegó en tren en los días previos a los festejos por las bodas de plata de la ciudad. Al observar la gran cantidad de personas que aguardaban en la estación, creyó inicialmente que se trataba de una multitud que había ido a recibirlo.

Sin embargo, al detenerse el tren descubrió que la expectativa tenía otro motivo.

“Entonces él piensa qué pueblo tan devoto”, relató Gaña. Pero luego comprendió que “toda esa cantidad de gente estaba esperando la compañía de teatro y no al cura”.

Según la anécdota, al bajar del tren “había una sola persona que lo estaba esperando y era don Antonio Scanferlato”.

Tres nombres que vuelven a la ciudad

Las historias de Sanabria de Ruiz, Ortiz y Scanferlato volvieron recientemente al presente a través de una ordenanza municipal que dispuso que sus nombres sean incorporados a nuevas calles ubicadas en terrenos pertenecientes a la congregación del Cotolengo Don Orione, en el barrio Yapeyú.

Para Gaña, recuperar estas figuras forma parte de un trabajo más amplio destinado a preservar la memoria de Sáenz Peña.

“Hay mucho más por rescatar”, afirmó.

La historiadora explicó que en marzo de 2025 presentó ante el Concejo Municipal un trabajo que reúne alrededor de 250 biografías de personas vinculadas con la historia de la ciudad.

“Poco a poco se van nominando”, explicó, al referirse al proceso mediante el cual se busca asignar nombres a calles de barrios y sectores que todavía no cuentan con una denominación oficial.

Gaña también destacó que esta tarea tiene una importancia que va más allá de lo simbólico.

“Hay un aspecto importantísimo porque hay que pensar que no da inclusive seguridad jurídica, le da la categoría de ciudadano a una persona, a una madre, a un padre que va a inscribir un niño a la escuela o al registro civil o que debe anotarse en el hospital”, señaló.

Preservar la historia para las nuevas generaciones

La entrevistada remarcó que el objetivo no es solamente colocar nombres en las calles, sino generar herramientas para que las nuevas generaciones puedan conocer quiénes fueron las personas que contribuyeron a construir la ciudad.

“Lo importante es que tenga continuidad”, sostuvo Gaña, al referirse al trabajo de investigación histórica.

En ese sentido, explicó que procura trabajar con documentación y testimonios confiables.

“Siempre trabajé así, tengo que tener la fuente escrita y si es testimonial varias personas deben asegurarme cualquiera sea el dato que se está intentando dejar escrito”, afirmó.

También contó que entregó su archivo personal a la Municipalidad para que pueda ser consultado y adelantó la posibilidad de incorporar códigos QR en distintos espacios de la ciudad para que vecinos y visitantes puedan acceder a información histórica.

“Queremos poner el código QR en distintos lugares que el visitante llegue a la plaza y pueda leer o escuchar o ver la historia de la plaza”, explicó.

Una historia anterior a la Diócesis

El recorrido histórico permite comprender que la creación de la Diócesis San Roque en 1963 fue el resultado de un camino que había comenzado varias décadas antes.

En ese proceso, vecinos como Anselma Sanabria de Ruiz, Agustín Ortiz y Antonio Scanferlato fueron parte de las primeras expresiones organizadas de la vida católica en Sáenz Peña.

Sus nombres, ahora incorporados al mapa de la ciudad, permiten recuperar una historia que, para Gaña, todavía tiene muchos capítulos por descubrir.

“Las tareas son múltiples, lleva tiempo, pero lo importante es que se va haciendo”, concluyó.

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