Sáenz Peña. El ex ministro Sergio Rodríguez se fue del ministerio de Salud por «la banderola», golpeado por el escándalo de la médica trucha y sin poder resolver lo del equipamiento del hospital más importante del interior. Ricardo Mayol, el nuevo ministro, al asumir calificó la situación como “incomprensible”.
Ricardo Mayol al aire en LT 16 había opinado sobre la situación, y sostuvo al asumir que no es aceptable que una institución de referencia regional permanezca tanto tiempo sin un equipamiento de esa magnitud. “Un tomógrafo es una herramienta indispensable. La medicina moderna cambió completamente con esta tecnología. No se puede estar nueve meses sin tomógrafo”, afirmó.
Hoy el Hospital 4 de Junio sigue sin tomógrafo. Sergio Rodríguez renuncio como ministro y no resolvió el problema, tal vez «las derivaciones» a establecimientos privados eran más convenientes. Mayol por el momento no cumplió con su compromiso ni promesa. Y desde el Radicalismo chaqueño ante la consulta sobre el tema, como a Hugo Maldonado por ejemplo, las explicaciones son «ridículas».
La paralización del tomógrafo computado en el Hospital 4 de Junio «Dr. Ramón Carrillo» dejó de ser un contratiempo técnico para convertirse en un severo dilema de gestión económico-sanitaria. Al día de hoy, el nosocomio regional lleva un año entero (12 meses) de inoperatividad en su área de Tomografía, obligando a cientos de vecinos e internados politraumatizados del interior chaqueño a ser derivados de urgencia a Castelli (ida y vuelta solo para hacer el estudio) o bien a Resistencia mismo, o caso contrario que sucede seguido a depender de prestaciones terciarizadas (clínicas privadas locales que facturan por el servicio).
El conflicto se arrastra desde finales de 2025. Durante la gestión del exministro de Salud Sergio Rodríguez, las fallas técnicas se profundizaron hasta que en abril de 2026 se emitió el Decreto N° 588, mediante el cual la Provincia destinó un presupuesto de $235 millones para intentar reparar la unidad fuera de servicio. Esto no tuvo éxito.
Sin embargo, el cambio de conducción en la cartera sanitaria acontecido a mediados de junio con la asunción del Dr. Ricardo Mayol reconfiguró el diagnóstico: la reparación resultaba inviable y la obsolescencia del equipo obligaba a una renovación integral. Fue así que en agosto de este año el Ejecutivo provincial debió abrir un nuevo llamado a licitación para adquirir un tomógrafo helicoidal multicorte totalmente nuevo de última generación, estimado en un valor de oficial de $455 millones.
¿Cuánto le cuesta al Estado no tener tomógrafo?
Más allá del impacto humano y logístico que representa la falta de diagnósticos inmediatos por imágenes en la guardia y terapia intensiva de la segunda ciudad de la provincia, los números reflejan una abrumadora sangría de fondos.
Tomando como referencia el valor promedio del mercado privado en la provincia —donde una tomografía computada sin o con contraste ronda entre $70.000 y $220.000 de forma particular— y estimando que un hospital de derivación regional como el 4 de Junio demanda una capacidad operativa media de 500 estudios mensuales (entre guardias de urgencia, controles oncológicos y derivaciones del interior) estamos hablando de 110.000.000 millones mensuales, lo que representa al rededor de $1.320.000.000 millones en un año (gasto hipotético acumulado durante los 12 meses en los que el servicio público permaneció paralizado).
Al contrastar esa proyección anual contra la licitación de $455 millones fijada para la compra de un equipamiento reemplazante cero kilómetro, la ecuación de la parálisis revela un dato contundente: Con el dinero correspondiente a un año de inoperatividad y derivaciones terciarizadas, el Estado provincial podría haber adquirido casi 3 tomógrafos nuevos de máxima complejidad ($1.320 millones ÷ $455 millones = 2,9 unidades). Inexplicable, como las excusan que se dan cuando se pregunta del por qué no se soluciona la situación.
Excusa desde la UCR
Durante una entrevista n LT16 am950, una consulta periodística confrontó directamente a Hugo Maldonado (presidente de la UCR) sobre esta falencia concreta en el sistema de salud de la segunda ciudad de la provincia, señalando la paradoja la falta de inversión en un insumo prioritario.
Maldonado ante el planteo de derivaciones, a Castelli o a las clínicas, buscó excusar las inacciones del Gobierno y justificarlas. “Tengo clarísimo eso. Vamos por partes: estamos resolviendo San Martín, porque hay que comprar el tomógrafo a Sáenz Peña, sí, es cierto, y hay que hacerlo ya, pero también hay que comprar para Las Breñas, que ya se compró, y también hay que comprar para Villa Ángela, ¿para qué? Para que el 4 de Junio no esté saturado como está ahora”, dijo el referente político del oficialismo.
Maldonado admitió que esta falencia forma parte del saldo deudor de la gestión actual y argumentó que no buscan ocultar los problemas: “Miren, hay cosas que no pudimos cumplir, hay cosas que nos cuestan mucho y que sabemos que se anota en el debe. Yo no quiero esconder nada, a mí no me gusta hablar de las cosas que tenemos bien y las cosas que las tenemos como deficitarias”.
