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Aseguran que Unión y Fuerza está usurpado por alguien que construyó su casa en el interior del edificio

Sáenz Peña. Gabriel Duca explicó que hay un proceso de normalización. Contó que una persona construyó la casa de su padre en una de las canchas de paddle, y la peluquería para su mujer en otro espacio. Personería Jurídica de la provincia nombró a Hector Wasinger como interventor.

Gabriel Duca, socio activo del club es uno de los principales impulsores de su normalización y en diálogo con Radio La Red, contó: “en el año 2016 o 2017 habíamos comenzado a tratar de normalizar la situación pero en aquel entonces se demoraron las cosas, con el profesor Merele nos hicimos presentes en el club, y nos encontramos con que se había trasformado en una casa de familia, en una vivienda”.

“Ante esa anormalidad empezamos a hablar con distintas personas con referencias históricas, por ejemplo con la Sra. Afansenko que vive a la vuelta del club, es vecina y socia histórica del club, y nos enteramos que en infinidad de veces había hecho presentaciones para la normalización del club”, contó el vecino.

La Intervención

Duca relató también que cuando estaban conformando el grupo para la solicitud de asamblea y demás trámites, “nos sorprende la intervención de Personería Jurídica de la provincia nombrándolo a Hector Wasinger como interventor”.

Luego relató que “hace unos cuatro meses empezamos nuevamente a armar ese grupo de socios para normalizar Unión y Fuerza. Cuando presentamos la nota a la delegación local de Personería Jurídica acá, firmaron 150 adherentes, que hoy ya son 400”.

Con estos trámites resueltos, Gabriel Duca explicó que ”se solicitó al Dr. Eduardo Colombo la normalización del club y que vean también la situación en cuanto al a calidad de intruso que tiene la gente que hoy permanece con su familia en el club”.

Conflicto por la ocupación del club

El problema más difícil de resolver, según comentan los socios, es el de la ocupación de las instalaciones, con quien “la relación no es buena, nunca quiso entender. Las veces que se le quiso explicar, él dijo que para salir de acá le iban a tener que pagar una importante suma de dinero, que de acá no lo mueve nadie”.

“Nadie tiene animosidad con esa persona, la idea nuestra era llegar a un acuerdo con él, que siga trabajando en el gimnasio. Pero no puede seguir ocupando las instalaciones del club como casa de familia. En el lugar donde estaban las boleterías, construyó una pizzería donde trabaja la señora. Hay una serie de irregularidades que son imposibles de no ver”, recalcó Duca.

Trabajos y sueños

Con respecto a las actividades que vienen desarrollando, Gabriel comentó que con la autorización del Dr. Colombo comenzaron a pintar la fachada del club con los colores históricos que son el blanco y rojo, pero “cuando quisimos avanzar sobre el lugar que había pintado el gimnasio que está como intruso, nos encontramos con los acontecimientos lamentables de hace 10 o 12 días”.

Como anhelos hacia el futuro, el socio relató que “estamos a la espera porque el año que viene el club cumple 90 años y queremos llegar con el club recuperado y en el lugar que se merece”.

“Nuestra intención no es cobrar una gran cuota, sino una cuota muy accesible, porque es un club de barrio, más que nada que el socio sienta ese compromiso con el club, y que el club en contraprestación le brinde algunas actividades”, aclaró el vecino.

Finalmente, Gabriel Duca recordó que “siempre fuimos un club de formativas, de sacar los chicos de la calle y sacar excelentes personas, eso es Unión y Fuerza y a ese lugar queremos volver”.