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Bella Vista: 32 años de la tragedia que generó un punto inflexión generacional obligado

Corrientes. El 8 de septiembre de 1989 marcó a la cultura litoraleña, fue el inicio de un luto y recuerdo constante. Murieron Zitto, Johnny, el Yacaré, los Sheridan y el Chango, son los que partieron. “Musiquero que te fuiste  por la senda azul del agua, corazón chamamecero, que te volviste calandria”, reza el verso.

El 8 de septiembre de 1989, un colectivo que transportaba a una delegación de artistas chamameceros se quedó sin frenos y cayó al río Paraná. Fue en Bella Vista y es recordada como la mayor tragedia que golpeó a la música de Corrientes.

En el accidente murieron Zitto Segovia, Johnny Behr, y el presentador y recitador del espectáculo que estaba ofreciendo esta delegación de artistas, Daniel Yacaré Aguirre. Además, dos hermanos: Miguel Ángel Michel y Joaquín Gringo Sheridan. Otro de los fallecidos fue el Chango Paniagua, que era integrante del grupo Trío Corrientes.

Iban en el mismo vehículo, pero lograron sobrevivir Carlos Miño, César González, Ricardo Scófano, Ricardo Tito Gómez y Cacho Espíndola.
En ese trágico día se fueron varios de los más grandes exponentes chamameceros, no solo de Corrientes sino de toda la región. La tragedia dio inicio a un luto que todavía perdura y, en parte, a un cambio generacional obligado.

Ese colectivo que bajó por la calle Buenos Aires de Bella Vista hacia la costanera y que terminó en el río marcó tal vez el momento más triste de la historia del chamamé. También se inmortalizaron los nombres de las víctimas entre los que sobraba talento.

El día del accidente varios de los integrantes de la delegación habían ido a un programa de radio local para promocionar el show. Luego, tenían previsto reunirse con el resto de la delegación en el club donde horas después se llevaría adelante la actuación. El plan era realizar un ensayo general previo a la función.

El accidente se convirtió en poema más  tarde de la mano de Mario Bofill y Julián  Zini, con lo que hoy es ya un himno: Flores del alma.

“Musiquero que te fuiste  por la senda azul del agua, corazón chamamecero, que te volviste calandria”, con esos versos quedó inmortalizado el fatídico día. Sobre el hecho se hicieron también producciones audiovisuales, que tomaron trascendencia nacional hace no mucho tiempo.