Resistencia. Luego del accidente múltiple, fatal y de gran magnitud que involucró a 15 vehículos en el puente General Belgrano, ocurrido el 19 de septiembre pasado, comenzó una polémica entre las autoridades y los ciudadanos, por la urgencia de un segundo puente que reemplace al mismo y brinde otra alternativa de circulación.
Sin embargo, en las últimas semanas también surgió la incertidumbre por la vida útil de esta estructura, la cual data del año 1973, y si existe la posibilidad de que pueda caerse.
Ante ello, el ingeniero civil Matías Aguilar de la empresa Caliza Patología (que se encarga de la inspección y el diagnóstico de estructuras de hormigón), indicó que el puente no está hecho de una sola pieza, sino que se forma de tres tipos de estructuras diferentes: la primera en forma de viaducto, que son los tramos largos de hormigón entre columnas; la segunda que son tramos atirantados; y la tercera que son tramos más pequeños de vigas apoyadas que unen entre ellos los distintos tramos.
«Entre las vigas simplemente apoyadas y los otros tramos existen espacios, los cuales se llaman juntas de dilatación. Éstas sirven para que el puente se mueva. Todos los materiales, frente a un descenso de temperatura se contraen y frente a un asenso de temperatura, se dilatan. Si no existiesen esas juntas de dilatación, el puente no podría moverse y la estructura se rajaría, o incluso, se transferirían esfuerzos indeseados a las columnas o a otra parte de la estructura», explicó el profesional.
Fuente: DataChaco

