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La inseguridad, los operativos que son vidrieras, la falta de recursos policiales y las viejas recetas

Sáenz Peña. Desde el sitio ChM se citó la situación que demuestra el no encause de la situación que preocupa y genera malestar en los vecinos. Con la comunicación de más de 100 detenidos, 39 motos y 8 kilos de marihuana secuestrados durante fin de semana, por parte de la Policía, es parte del dibujo diario que trata de «vender» una prevención que no da resultados.

Un parte de prensa policial destacaba ayer lunes: «En las últimas 48 horas se llevaron a cabo distintos operativos en los cuales participaron todas las unidades policiales dependientes de la Dirección de Zona Interior Sáenz Peña, afectándose los recursos humanos y materiales disponibles, además se contó con la valiosa colaboración de otras unidades como ser Policía Caminera, Investigaciones Complejas Sáenz Peña, División Violencia Familiar y de Género».

La información contrasta con las quejas de los vecinos que, a los arrebatos y robos diarios de tipo entraderas, ahora suman el enojo por la forma en que la Policía organiza la prevención. «Todos los días de la semana vivimos hechos de inseguridad de distinta índole, que van desde asalto a mano armada, con armas blancas, anoche fue con una pistola, y ya pasó a mayores. Después, arrebato de celulares», expresó Néstor Jara un vecino del barrio 713. El hombre dio cuenta de la explicación que dan desde la Comisaría, resalta la falta de recursos y el tema de la organización en cuadrículas.

La prevención ideada desde hace un tiempo a la fecha no da resultados. La Policía diagrama patrullajes para la foto, y eso es todo. Monta una escena de película para «lanzar» un operativo, algo a lo que ahora se suma la Municipalidad que hace una caravana con las unidades de las áreas operativas (gastando combustible).

Se siguen implementando viejas recetas para patrullar. Postales para la foto, recarga de personal, y un número de efectivo igual o menor a hace 30 años.

Una escena que resumen todo es el comportamiento de dos móviles policiales (patrulleros nuevos) con dos agentes cada uno, en plana calle 12. El sector elegido para mostrar la presencia policial.

Uno de los móviles debe deslizarse por calle 12, desde la avenida 1 a la avenida 33, girar hacia izquierda (calle 14) y por calle 14 trasladarse desde la avenida 33 hasta avenida 1, estacionándose en su punto de partida: la plaza San Martín. Los uniformados deben descender, apagar el móvil, dejar el destellador de la sirena encendido, y aguardar que el otro móvil haga el mismo recorrido pero por calle 10. Y así, toda la noche.

Listo. Los vecinos ya pueden dormir y descansar tranquilos. Sáenz Peña es una ciudad segura.

Las detenciones aumentan a diario. En su mayoría no son ni detenciones porque no hay pedido de juez de por medio, sólo son conducciones por «portación de cara» o averiguación de antecedentes. De todas formas esto acrecienta el número de alojados en Comisarías, lo que sigue (como es propio del FdT) incumpliendo con la Ley.

Los secuestros son algo habitual. Se secuestra todo, y debería serlo más aún, cuanto no tenga documentación. Pero llamativamente sigue habiendo una infinidad de motos en las calles en idénticas condiciones. Tanto el Municipio como la Policía secuestran para desalentar la modalidad de motochorro.

Con los hechos que siguen ocurriendo, y denunciados por vecinos más que nada en las redes, cansados de denunciar en Comisarías sin resultados, los «operativos son simple cáscara» para «dibujar» mejorías en la seguridad. mejorías que no existen o que, en su defecto, se da muy poco.

La Mesa de Situación lograda entre la Municipalidad y el Gobierno provincial fue como una estampita para la foto. Se suele decir que no se comunica lo que no se da, y sobre ese espacio de debate y coordinación que debería estar encabezado por la Ministra y el Intendente, se comunica casi nada desde su «creación».

Algo si es cierto, y destacable. El sistema de monitoreo mediante cámaras, que ahora en en vivo y no en diferido cómo hace algún tiempo, aporta, y tiene resultados importantes, pero la operatividad es limitada y por ello es necesario que el Gobierno local mediante la Secretaría de Gobierno acelere la concreción de lo que se anuncio a fines de enero pasado.

Las buenas intenciones son valoradas, pero los esfuerzos no están alcanzando. Se mejora la transitabilidad en las calles, se desmaleza, se cambian focos de alumbrado público, se secuestras motovehiculos sin documentación ni plásticos o luces, se siguen colocando cámaras, se registran presencias operacionales en la noche, pero hay algo que no puede ser discutido: la cantidad de efectivos por comisarías sigue siendo menos de 30, como hace 25 o 30 años, el recargo del personal genera enojo, el estado de los móviles es calamitoso en los barrios y los móviles nuevos están para la foto en el centro, el 911 atiende cuando quiere y si llamas desde el barrio 713 a la comisaría que está en el mismo barrio te contestan que el patrullero que debe asistir es el del 911 y no ellos que están a dos cuadras de donde se requiere ayuda.

Quienes deberían levantar sus voces, en representación de los vecinos (son muchos) están ocupados en ver cómo conseguir una sonrisa de aquellos que, dentro de algunos meses, deben confeccionar las listas para las elecciones venideras.

Pan y circo.