Buenos Aires. Durante su participación en el Foro Económico Mundial de Davos, el presidente Javier Milei ratificó la decisión de avanzar con la reforma laboral sin aceptar modificaciones al proyecto que será debatido en el Senado a partir del 11 de febrero. La definición fue analizada junto a los ministros de Economía, Luis Caputo, y de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, quienes encabezan el sector más duro del gabinete en defensa del dictamen aprobado en comisiones.
Se trata del texto de 78 páginas que recibió dictamen favorable el pasado 18 de diciembre en las comisiones de Trabajo y Previsión Social y de Presupuesto y Hacienda de la Cámara Alta. En el oficialismo sostienen que introducir cambios en esta instancia implicaría ceder en uno de los ejes centrales del programa de gobierno con el que Milei llegó a la Casa Rosada.
Gobernadores, recursos y tensiones
La estrategia oficial apunta a atender los reclamos provinciales de manera segmentada, evitando negociaciones en bloque, especialmente frente a la resistencia de varios mandatarios a aceptar recortes en el impuesto a las Ganancias, un tributo coparticipable clave para las finanzas provinciales. Desde el Gobierno aclaran que cualquier reducción impositiva quedará bajo la órbita del Ministerio de Economía y no será automática tras la eventual sanción de la ley.
En ese marco, el espacio Provincias Unidas —integrado por Córdoba, Santa Fe, Chubut y Jujuy— había advertido que no avalará cambios que afecten los recursos coparticipables. No obstante, la Casa Rosada intenta abrir fisuras en ese frente, particularmente con Chubut, que atraviesa una situación crítica por los incendios forestales y reclama asistencia financiera.
En paralelo, gobernadores que exhiben señales de rebeldía reconocen en privado el riesgo de represalias políticas . En el entorno del gobernador tucumano Osvaldo Jaldo interpretaron como un «correctivo» la difusión de imágenes de sus vacaciones en el Caribe, en medio de inundaciones en su provincia, lo que aceleró su regreso al país.
La CGT, en alerta y con la Justicia en la mira
Mientras tanto, la Confederación General del Trabajo sigue de cerca el avance parlamentario del proyecto. En la central sindical estiman que a la oposición le faltarían al menos seis votos para frenar la ley en el Senado y reconocen las dificultades para torcer la voluntad de los gobernadores , condicionados por la situación económica de sus provincias.
Ante ese escenario, la CGT decidió desplegar una estrategia territorial. El triunvirato que conduce la central —integrado por Jorge Sola, Cristian Jerónimo y Octavio Argüello— recorrerá provincias en los próximos días para intentar sumar apoyos políticos y sociales contra la reforma.
Desde el sindicalismo advierten que, de aprobarse el proyecto sin cambios, avanzarán con presentaciones judiciales por su presunta inconstitucionalidad . Los principales cuestionamientos apuntan a la negociación colectiva, los aportes solidarios, las limitaciones al derecho de huelga y el nuevo esquema de indemnizaciones.
Un conflicto en desarrollo
Aunque en la CGT conviven distintas posturas, la mayoría de la conducción busca agotar las instancias políticas antes de convocar a una huelga general, una opción que impulsa con más fuerza el sector sindical alineado con el kirchnerismo. En paralelo, dirigentes como Luis Barrionuevo reactivaron encuentros gremiales para mostrar capacidad de movilización y presión política.
En el Senado, la negociación sigue abierta. La ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, participa de las conversaciones legislativas y mantiene contactos para evaluar el escenario parlamentario. Sin embargo, desde la Mesa Política del Gobierno aseguran que Milei fue categórico: la reforma laboral debe aprobarse sin cambios.
Con posiciones endurecidas y márgenes de negociación cada vez más estrechos, el debate por la reforma laboral se encamina a convertirse en uno de los principales focos de tensión política y social del año.
