Corrientes. Chalo Cepeda analizó la crítica situación hídrica que afecta a Paso de la Patria debido al pronunciado ascenso del río Paraná. La rotura de una defensa perimetral durante la noche provocó un rápido ingreso de agua a distintas zonas de la localidad, alcanzando marcas históricas y encendiendo las alarmas entre vecinos y propietarios de emprendimientos.
La localidad turística de Paso de la Patria atraviesa momentos de intensa zozobra tras la histórica creciente del río Paraná, que ya alcanzó los 7,70 metros según las mediciones del hidrómetro de la Prefectura Naval Argentina. En diálogo exclusivo, el reconocido periodista Chalo Cepeda analizó el preocupante panorama que se vive en la zona costera.
Durante la noche, el colapso de un tramo de la defensa sobre el río generó un rápido e incesante avance del agua hacia sectores habitados y emprendimientos turísticos. La magnitud del fenómeno es tal que los habituales bancos de arena y su vegetación quedaron completamente sumergidos, permitiendo divisar de forma directa las luces de la Isla del Cerrito.
Daños y el desafío que dejará el agua
Cepeda advirtió que el verdadero problema para los vecinos y propietarios se presentará cuando el nivel del río comience a descender. «La limpieza de una inundación trae todo: desplaza a insectos y reptiles de sus hábitats naturales hacia partes altas para sobrevivir», señaló. A esto se sumará la difícil tarea de evaluar y reparar los daños materiales en las viviendas afectadas.
Pronósticos desalentadores para los próximos días
Pese a que para las próximas horas se espera una pequeña «ventana» de mal tiempo con alerta amarillo por lluvias en Chaco y Corrientes, las perspectivas en la cuenca alta en Brasil preocupan a los especialistas. Se prevé que un nuevo e importante caudal de precipitaciones regrese a la región brasileña en unos diez días, lo que podría empujar el nivel del Paraná por encima de los 8 metros, afectando hasta un 70% de la localidad.
Un ciclo que se repite y la esperanza en el suelo arenoso
Los pobladores locales recuerdan que estas crecientes responden a ciclos naturales con una recurrencia aproximada de diez años. Sin embargo, Cepeda remarcó una ventaja clave para la reconstrucción: la composición arenosa del suelo. «Acá baja el río, deja de llover y en 24 o 48 horas tenemos la playa habilitada de nuevo y los caminos comunicados», explicó con optimismo de cara al futuro.
Mientras tanto, la comunidad permanece atenta a la evolución de los caudales y confía en que las condiciones climáticas den un respiro en las próximas semanas.
