19 octubre, 2026

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Denuncian el desmonte ilegal de casi 2.000 hectáreas junto al Parque Provincial Loro Hablador

El Impenetrable. El hecho ocurre en el departamento Almirante Brown, a solo dos horas de Juan José Castelli. A pesar de existir una medida cautelar de la Justicia Federal y operativos con secuestro de maquinaria, las topadoras volvieron a avanzar sobre el bosque nativo en una zona de máxima protección y hábitat de especies amenazadas.

Un desmonte de escala masiva en las inmediaciones del Parque Provincial Loro Hablador encendió nuevamente las alarmas en la provincia de Chaco. Según denuncias realizadas en LT16 AM950 por Tomás Camarasa de organizaciones ambientalistas se trata de la pérdida de casi 2.000 hectáreas de bosque nativo pegadas a la principal unidad de conservación provincial, en el departamento Almirante Brown.

El área afectada no solo cuenta con la máxima protección legal por la Ley de Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos (OTBN) —que prohíbe categóricamente el cambio de uso del suelo—, sino que también está alcanzada por una medida cautelar del Juzgado Federal de Resistencia que frena los desmontes en todo el territorio provincial.

Recidiva e ineficacia en los controles

El caso presenta antecedentes preocupantes que ponen en evidencia las fallas del sistema de fiscalización. Según se informó, el predio ya había sido sancionado el año pasado por un desmonte menor, cercano a las 160 hectáreas.

Sin embargo, la actividad ilegal no se detuvo: a comienzos de septiembre de este año, la Dirección de Bosques realizó un operativo en el que se secuestraron cuatro topadoras y cadenas. Sorprendentemente, a las dos semanas del procedimiento, las maquinarias —o un nuevo equipamiento— volvieron a operar en el sitio hasta alcanzar la magnitud actual. «Claramente algo está fallando a la hora de controlar, prevenir y sancionar. Que a los pocos días de un secuestro de maquinaria se vuelva a retomar la actividad ilegal habla tristemente de las falencias del sistema», explicaron referentes del sector ambientalista, como es el caso de Tomás Camarasa.

Un impacto irreversible para la biodiversidad

La zona afectada reviste un valor ecosistémico crítico. Funciona como un corredor biológico clave que conecta el Parque Provincial Loro Hablador con el Parque Nacional Copo (en Santiago del Estero), el Parque Provincial Fuerte Esperanza y, más al norte, el Parque Nacional El Impenetrable.

La destrucción de estas hectáreas afecta directamente el hábitat de especies declaradas Monumento Natural y en peligro de extinción.

Especialistas advierten que la recuperación del monte en el Chaco Seco es un proceso extremadamente lento. La pérdida de cobertura vegetal deja el suelo desnudo expuesto a la erosión hídrica y eólica, degradando la capacidad del ecosistema para albergar vida durante décadas.

Entre la sanción y las alternativas sostenibles

Frente a este escenario, desde las organizaciones civiles remarcan la necesidad urgente de exigir la restauración obligatoria del predio, tal como lo establece la legislación vigente, para evitar que estas áreas destruidas se conviertan posteriormente en terrenos destinados a monocultivos agrícolas.

Asimismo, se enfatiza que la protección del ambiente no está reñida con la producción y el desarrollo económico. Existen alternativas rentables de desarrollo sustentable con el bosque en pie, tales como: Extracción maderera planificada que conserva las funciones del bosque; Proyectos como la Alianza del Pastizal (impulsada por Aves Argentinas), que combinan producción ganadera y conservación; Explotación de miel de monte, harina de algarroba y otros frutos nativos; Captación de recursos a través de créditos de carbono y bonos verdes.

La creciente exigencia de los mercados internacionales —como las normativas de la Unión Europea que restringen productos provenientes de zonas deforestadas— exige acelerar el debate local para consolidar un modelo productivo que respete el patrimonio natural chaqueño.

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