Sáenz Peña. El edil del PJ, en coincidencia con el intendente (UCR) sostuvo que la medida protege los derechos laborales, favorece a los comercios de barrio y reivindica el valor del descanso familiar. Además, advirtió sobre la falta de controles del trabajo no registrado y cuestionó el desfinanciamiento de las áreas laborales.
La aprobación de la ordenanza que establece el descanso dominical para las grandes superficies comerciales de alimentos en Presidencia Roque Sáenz Peña abrió un debate que excede el horario de atención de los supermercados. Para el concejal del Frente Chaqueño, Leonardo Arrudi, la medida debe analizarse desde una perspectiva que contemple los derechos de los trabajadores, la economía local y la importancia del tiempo compartido en familia.
En una entrevista con LT16 AM950, el edil explicó que la normativa surgió a partir de una situación que se había instalado durante la pandemia de Covid-19 y que continuó después del levantamiento de las restricciones. Durante varios años, los grandes supermercados de la ciudad mantuvieron sus puertas cerradas los domingos, hasta que la apertura de la firma Farcor modificó esa práctica y reavivó la discusión.
Ante ese escenario, el Concejo Deliberante avanzó con una ordenanza que establece el cierre dominical de los establecimientos de alimentos de más de 250 metros cuadrados, con excepciones para los comercios de menor superficie que sean atendidos por sus propietarios o cuenten con un máximo de 12 empleados registrados.
La iniciativa recibió ocho votos positivos y una abstención, luego de un proceso que incluyó propuestas del Centro de Empleados de Comercio y del Ejecutivo municipal, además de modificaciones debatidas en comisión.
La defensa del descanso y el impacto en los comercios barriales
Arrudi sostuvo que uno de los fundamentos centrales de la ordenanza es garantizar que los trabajadores mercantiles puedan disfrutar del domingo como una jornada de descanso compartido con sus familias.
“El domingo es especial y tiene que tener una valorización particular y una protección especial en cuanto al descanso”, afirmó.
El concejal reconoció que existen distintas posiciones sobre la posibilidad de trabajar los domingos y compensar ese día con otro descanso semanal. Sin embargo, consideró que esa alternativa no representa lo mismo desde el punto de vista social y familiar.
En su argumentación, también destacó el impacto que la medida podría tener sobre los pequeños comercios de la ciudad. Según relató, recibió planteos tanto de empleados mercantiles que pedían mantener el descanso dominical como de comerciantes de barrio, entre ellos propietarios de panaderías, carnicerías, minimercados y kioscos.
Para el edil, el cierre de las grandes superficies puede contribuir a distribuir parte de la actividad económica hacia esos establecimientos de cercanía.
“Hay que pensarlo también desde esa visión humana de lo que tiene que ver con el derecho laboral”, planteó.
Una ordenanza que puede volver a discutirse
El concejal señaló que la regulación se apoya, entre otros argumentos, en la costumbre comercial que se había consolidado en Sáenz Peña y mencionó como antecedente jurídico el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el caso Shi contra Municipalidad de Arroyito, vinculado con la regulación de la actividad comercial y el descanso dominical.
Arrudi reconoció, además, que las decisiones del Concejo Deliberante están sujetas a una eventual revisión judicial y que las normas municipales pueden modificarse en el futuro si cambia la composición política del cuerpo legislativo.
No obstante, defendió el consenso alcanzado y consideró que la ordenanza puede generar más beneficios que perjuicios para la ciudad.
En ese marco, dejó una definición política sobre el alcance de la discusión: “El destino de Sáenz Peña no depende de que un supermercado cierre o no un domingo”.
La frase apuntó a correr el eje del debate exclusivamente comercial y ubicarlo en una discusión más amplia sobre el modelo de ciudad, las condiciones laborales y la distribución de la actividad económica.
“En Sáenz Peña hay mucho por trabajar” contra el empleo informal
Más allá de la discusión por el descanso dominical, Arrudi advirtió sobre las dificultades para controlar el empleo no registrado y las condiciones de precarización laboral en la ciudad.
El concejal cuestionó la falta de presencia efectiva de las áreas de inspección laboral en el interior provincial y sostuvo que la reducción de recursos afecta la capacidad del Estado para fiscalizar el cumplimiento de los derechos de los trabajadores.
Según explicó, funcionarios del área laboral le manifestaron las dificultades presupuestarias que enfrentan para realizar inspecciones fuera de Resistencia. Esa situación, afirmó, limita la detección del trabajo en negro y debilita los mecanismos de protección laboral.
El edil también rechazó la idea de que esa responsabilidad recaiga exclusivamente sobre los sindicatos. Sostuvo que el control del empleo registrado corresponde a los organismos estatales competentes y que su funcionamiento resulta indispensable para garantizar los derechos reconocidos por la Constitución.
“Nos hemos ido acostumbrando al trabajo en negro, lamentablemente”, advirtió.
En el tramo final de la entrevista, Arrudi reconoció que el municipio también tiene tareas pendientes en esa materia y asumió la necesidad de avanzar en políticas locales contra la precarización.
“Nosotros tenemos que avanzar muchísimo en el ámbito municipal para trabajar contra ese trabajo en negro, ese trabajo precarizado y avanzar hacia ese trabajo decente”, concluyó.
La discusión por el descanso dominical quedó así vinculada a un debate más amplio: cómo proteger el tiempo de descanso de los trabajadores y, al mismo tiempo, fortalecer los controles estatales para que los derechos laborales tengan cumplimiento efectivo.
