5 noviembre, 2026

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El granizo arrasó cultivos en la zona rural de Quitilipi y hay productores que perdieron toda su cosecha

Quitilipi. El temporal afectó distintos sectores del departamento, con daños importantes en plantaciones de sandías, melones, zapallos y girasol. En La Matanza, un productor perdió prácticamente 50 hectáreas de girasol. El municipio trabaja en la evaluación de los perjuicios y se espera la intervención del Ministerio de Agricultura.

El temporal que atravesó distintos sectores del departamento Quitilipi dejó importantes daños en la producción agropecuaria, especialmente en establecimientos hortícolas y agrícolas que se encontraban próximos a la cosecha. La caída de granizo, en algunos casos de gran tamaño, provocó pérdidas que podrían ser totales para determinados productores.

Así lo describió Joselo Osiska, presidente del Concejo Municipal de Quitilipi, durante una entrevista con LT16 AM950, al relatar el panorama encontrado en las recorridas por la zona rural.

Uno de los sectores más perjudicados fue el de los productores hortícolas, que habían avanzado con cultivos de sandías, melones y zapallos, muchos de ellos prácticamente listos para salir al mercado.

«Sandías casi ya terminadas como para la venta, partidas y agujereadas por la piedra», describió Osiska, quien señaló que el fenómeno se presentó de manera irregular, afectando algunos sectores con mucha intensidad y dejando otros prácticamente al margen.

Entre los casos más graves mencionó lo ocurrido en la zona de La Matanza, donde un productor tenía cerca de 50 hectáreas de girasol que quedaron prácticamente destruidas. «No quedó nada, prácticamente quedó el palo del girasol», graficó.

También hubo reportes de granizo de dimensiones extraordinarias en la zona de Alta Curuza. Según los testimonios recogidos por el dirigente, vecinos encontraron piedras del tamaño de huevos de gallina que todavía permanecían intactas varias horas después de la tormenta.

Una lluvia muy despareja

El fenómeno también dejó un registro dispar de precipitaciones. Mientras en algunos sectores se acumularon hasta 80 milímetros, en otros apenas se registraron cinco milímetros o directamente no llovió.

En Quitilipi, Osiska indicó que llevaba registrados alrededor de 30 milímetros, aunque remarcó que la necesidad de agua sigue siendo importante para la producción.

La situación adquiere relevancia porque varios cultivos atraviesan etapas determinantes. El girasol se encontraba en plena floración y los productores aguardaban precipitaciones para favorecer el desarrollo de las plantas. También se aproxima la siembra de soja, maíz tardío y algodón.

El dirigente recordó que la actividad agrícola del departamento viene atravesando dificultades desde hace tiempo. De unos 1.200 productores que supo tener la zona, estimó que actualmente quedan entre 100 y 120 agricultores en condiciones de desarrollar agricultura a mayor escala.

Relevar los daños y gestionar asistencia

Osiska explicó que el intendente y los equipos municipales comenzaron a recorrer los establecimientos afectados para identificar las pérdidas. Sin embargo, advirtió que la evaluación definitiva requiere esperar algunos días, porque los daños provocados por el granizo no siempre pueden determinarse inmediatamente.

«Los ingenieros esperan uno o dos días para cuantificar bien exactamente el daño, porque a veces uno mira el cultivo y pareciera que está bien, pero al segundo o tercer día recién se lo nota», explicó.

Además, anticipó que desde el Concejo Municipal se impulsaría una nota al Ministerio de Agricultura para solicitar la presencia de técnicos provinciales en la zona y avanzar en la evaluación de los perjuicios.

La posibilidad de acceder a algún tipo de asistencia también dependerá de la situación particular de cada productor y de las coberturas disponibles, entre ellas el seguro multirriesgo.

Mientras tanto, el temporal vuelve a poner en evidencia la vulnerabilidad de la producción rural chaqueña frente a fenómenos climáticos extremos, especialmente en un contexto de prolongada sequía y dificultades económicas para sostener la actividad.

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