7 enero, 2026

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El Kirchnerismo chaqueño condiciona leyes sobre Bonos y Puerto por una cuestión de «falta de caja»

Por Horacio Fernández (*)

No hay diálogo entre opositores y oficialistas, la parecer los interlocutores no logran avanzar y la nominación de Gyoker como jefe de bancada del Oficialismo no ayuda en la construcción del consenso. El PJ alineado a Capitanich quiere «negociar algo» para los intendentes a cambio de levantar la mano.

En las lecturas preliminares que se hacen sobre la situación política que envuelve a la discusión que mantiene expectante al Gobierno de Zdero sobre la sanción de la ley de Bono de Consolidación de Deudas y la modificación de la ley de actividad portuaria atraviesan un nuevo punto muerto, no hay hoy en día buenas perspectivas. A esto, el ministro de Gobierno Julio Ferro salió a manifestar que cada vez es más difícil pagar sueldos, algo que la Oposición tomó para regar las redes con esa supuesta declaración ministerial.

En este marco una publicación de Norte este lunes menciona que aunque en ambos bloques legislativos admiten que existen expectativas renovadas para retomar el diálogo, la Oposición (especialmente el kirchnerismo duro) condiciona cualquier avance a la llegada de una «señal» concreta por parte del Poder Ejecutivo. En otras palabras la negociación pasa por la exigencia de un adelanto de coparticipación para los municipios, espacialmente los administrados por el Justicialismo.

El Kirchnerismo que responde a Capitanich, comandados por el ex ministro Pérez Pons, aseguraría, según el medio provincial, que «ese gesto» es considerado clave para recomponer la confianza y reabrir formalmente las negociaciones. El ala K chaqueño retomaría el diálogo en torno a las dos iniciativas que quedaron pendientes al cierre de 2025 y que el Gobierno considera estratégicas para ordenar las cuentas públicas y potenciar el desarrollo productivo, sólo después de que «se habilite la plata».

Sobre la situación, Alejandro Abraam, ministro de Hacienda, aseguró que «hay oportunidades que, si no se aprovechan ahora, después ya no vuelven», sintetizó, y recordó que «si esto pasa a marzo y después a abril o mayo. Las oportunidades cuando pasan, después se pierden».

El Kirchnerismo chaqueño sin caja hoy para hacer política debe recurrir a los municipios, y muchos intendentes, que participaron de la epopeya que depositó a Capitanich en el Senado incluso recurriendo a candidatura provincial testimonial para mantenerlo vigente en el electorado, necesitan recomponer sus arcas comprometidas para poder cancelar o planificar el pago de salarios y otros compromisos. Si bien la Oposición se cierra al sostener que el freno a la aprobación de estas leyes se responde al incumplimiento de compromisos básicos, y hablan de falta de informes detallados sobre la consolidación de deuda —montos, rubros y listado de acreedores—, la cuestión pasa por fondos frescos a los municipios.

Ahora bien, el Kirchnerismo chaqueño (que más allá de las elecciones provinciales volvió a ser un solo bloque, puso a Atlanto Honcheruk como jefe de bloque, pero las expresiones de otros legisladores dinamitan el diálogo, como es el caso de Pérez Pons quien amnésico de sus responsabilidades administrativas hoy tiene todas las respuestas. Honcheruk aparece hoy como quien ocupa un cargo sólo para «maquillar» una unidad que, bajo la alfombra, supura rencores y enfrentamientos.

Por otra parte, tras más de dos años acribillando verbalmente al Kirchnerismo Iván Gyoker fue nombrado jefe de bloque del Oficialismo, el el Peronismo kirchnerista debe sentarse a construir con él como elemento  el puente de plata para alcanzar consensos, es como una mujer golpeada que consiente a su pareja después de una golpiza.

El camino no es fácil, el diálogo va a constar porque no hay interlocutores que verdaderamente tengan oficio en la construcción de acuerdos políticos, y eso se nota en una Legislatura renovada y constituida con muchos que hoy están más preocupados en estar en las redes en en buscar soluciones, sin contar con quienes ven la veta y buscar aprovechar las mínimas oportunidades como el caso del diputado -ex peronista- Vargas del que muchos dicen, incluso dentro del mismo Gobierno, mantiene un distanciamiento con el actual jefe de bloque que no consigue encolumnamiento y depende de los llamados telefónicos que se generan en Casa de Gobierno.

(*) Periodista

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