23 abril, 2024

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Lijo, la casta que el Ejecutivo no ve, o «no quiere ver»

Buenos Aires. La postulación de Lijo a la Corte Suprema hizo llover carpetazos. El juez propuesto por Milei para ocupar un lugar en el máximo tribunal de Justicia del país tiene el rechazo de sus pares, los abogados. Los negocios con su hermano Alfredo, empresas en el exterior, causas sin cerrar, y las relaciones con los dirigentes políticos en la lista.

Cuando el Poder Ejecutivo hizo público que el primer nombre para ingresar a la Corte Suprema -y así empezar a regularizar el cuerpo tras la vacante que dejó Elena Highton de Nolasco al renunciar en 2021- es el juez federal Ariel Lijo llovieron carpetazos. Algunos sintieron esa lluvia y otros usaron paraguas. Causas judiciales que cruzan y repiten nombres que salpican o involucran al postulante al máximo cuerpo de Justicia de la Nación, sociedades con cuentas en el exterior que se crearon y se disolvieron, caballos de carreras, una minera, autos de alta gama prestados, influencias de operadores judiciales y vínculos con el peronismo, el radicalismo y el PRO son algunos temas que aparecen entre las páginas de esos carpetazos. El presidente anticasta hace oídos sordos y acepta que con el Poder Judicial no quiere chocar.

La controvertida postulación tiene el rechazo de quienes son pares de Lijo, los abogados. El Colegio de Abogados, la Cámara empresarial Argentino-americana, del Instituto IDEA y redes dedicadas a la cuestión de la transparencia judicial le advirtieron al Gobierno que con esta designación cometieron un error. Es que Ariel Lijo es hermano de Alfredo Lijo, y entre ellos además de la relación de hermandad hay conexiones empresariales y causas judiciales.

Alfredo Lijo es un abogado que se reconoce como operador judicial, con influencias entre acusados y magistrados. Ese «trabajo» de pasillos y reuniones no pasó por alto porque Elisa Carrió lo denunció y se abrió una causa en el juzgado del juez Julián Ercolini, y fue investigado por el fiscal federal Franco Picardi. Según detalló el periodista Carlos Pagni en su comuna de La Nación, «en esa causa estuvieron como imputados Alfredo Lijo, su hermano Ariel, Silvana Stochetti, esposa de Claudio Uberti -quien apareció en aquel vuelo tan extraño y escandaloso con la valija de Guido Antonini Wilson-, María Alejandra Zizzias, José María Olasagasti, secretario de Julio De Vido, Eduardo Freiler, camarista federal que fue desplazado porque no podía explicar su patrimonio, Roberto Vignatti, empresario de medios ligado a los Lijo por la industria de los caballos de carrera, Gustavo Chinosi, hombre que en su momento tuvo vínculo con Carlos Zannini y hoy ocupa un lugar importante en la OEA, y Marcelo Rochetti, mano derecha e izquierda de Cristian Ritondo cuando era ministro de Seguridad en la provincia de Buenos Aires». Todos casta.
De esa causa llamaron la atención los movimientos de dinero de Alfredo Lijo. Los primeros días de septiembre del 2017 abrió una cuenta en el banco Santander de Madrid, en la que recibió casi U$1.700.000. «Los orígenes de esas transferencias vienen de una sociedad que se llama Tee Path, cuyo titular sería Alfredo Lijo. Tenía dos autorizados esta cuenta: la esposa de Lijo, Silvana Díaz Padró, y la secretaria de Lijo, Melisa Gómez Fernánedez. Esa cuenta recibió dinero de dicha sociedad a través de otra cuenta abierta por Tee Path en el banco suizo Syz», indicó Pagni. La suma de 1.700.000 dólares, fueron aplicados a fondos de inversión manejados por el Santander y después, en junio del 2018, el producto de esas operaciones fue transferido a dos cuentas: una en el Banco Galicia de Buenos Aires y otra del Pacific National Bank de Miami. Lo curioso es que en agosto de 2018 Tee Path fue disuelta, pero antes de fenecer era controlada «por la sociedad neozelandesa Investa Trustees, que a la vez tenía bajo su poder un fideicomiso, The Settimo Trust, a nombre de dos hijos de Alfredo Lijo», agregó el periodista. Esto es al menos raro si se analizan los vínculos.
No es la única cuenta que debería haber sido investigada por parte de Picardi y Ercolini porque hay otra en Uruguay, en el Discount Bank, por una sociedad llamada Kiwen «controlada por Alfredo Lijo y Gustavo Cinosi, un funcionario de la OEA, muy cercano al secretario general Luis Almagro, que realiza actividades permanentemente con jueces. Sin ir más lejos, la OEA invitó a Ariel Lijo para hablar sobre cómo se combate el capital negro en el sistema cripto», informó Pagni.

Aparece en los carpetazos otra empresa llamada Caledeco SA, dueña de una compañía de seguros Caledonia. En la firma, Ariel Lijo «fue socio de Marcelo Rochetti mientras éste se desempeñaba como Jefe de Gabinete de Cristian Ritondo en el Ministerio de Seguridad bonaerense. A Rochetti se dedicó repetidas veces la jueza federal Sandra Arroyo Salgado, vinculándolo por un grupo de abogados que trabajaron al lado de Ritondo y, cuando dejaron el Ministerio de Seguridad, se dedicaron a asistir a personas vinculadas a delitos en la provincia de Buenos Aires. Entre otros, policías narcos ligados a la banda de Claudio Scapolan, fiscal que fue removido en la Provincia de Buenos Aires el año pasado», escribió Pagni.

Lo particular de esta compañía de seguro es que compró autos de alta gama: un Porsche Carrera y un Mercedes E-350. El primero se lo autorizó a usarlo con la tarjeta azul a Rochetti y el segundo fue para el juez Ariel Lijo. Esto quiere decir que juez Lijo manejaba un Mercedes Benz de Caledeco SA , la empresa de su hermano.

Otro carpetazo. En los informes que manejó el fiscal Picardi y el juez Ercolini, figuran varias empresas y una de ellas es el Haras Dilu, que tiene como protagonistas a Diego y Luciano Otero, hijos de Néstor Otero, conocido como el «zar de Retiro». El Haras Dilu, la Terminal de Mar del Plata, la nueva Estación Once, son todas empresas que giran dinero hacia las cuentas de Caledeco SA, la compañía de seguros del hermano de Ariel Lijo.

Las preocupaciones de los hermanos Lijo comenzaron a ser serias cuando el Consejo de la Magistratura estudió la situación del juez Eduardo Freiler. Es que investigaron su patrimonio y saltó que Freiler es socio de Carla Lago, la exmujer de Alfredo Lijo, nada más y nada menos que en una minera: Minning Pride. Ante semejante descubrimiento llamaron a Lago para que declarare ante el Consejo de la Magistratura y dijo que no sabía que estaba en la minería porque le hacía firmar cualquier cosa. No obstante, confirmó que su exesposo es dueño del haras La Generación. En ese emprendimiento Alfredo es socio de su hermano Ariel Lijo. Hay una foto que lo confirma, al menos se los ve a ambos en modo «burrero» festejando a un campeón.

Todo eso cambió cuando, durante el gobierno de Mauricio Macri, el Consejo suspendió la investigación sobre Ariel Lijo. Fue muy raro cuando Carla Lago cambió su declaración y sostuvo lo declarado anteriomente no era real. De esa manera los Lijo salieron limpios de esa. «Lo más interesante no es solo que zafaron en el Consejo de la Magistratura, sino también en el juzgado de Ercolini, porque la causa se cerró sin siquiera indagar a ninguno de los imputados», opinó Pagni.

Ahora entra en acción el ministro de la Corte, Ricardo Lorenzetti, señalado como el padrino de Ariel Lijo. Según trascendió, al inicio de la carrea presidencial de Milei se trenzó una relación de amistad entre Karina Milei y Guillermo Scarcella. «Este es otro operador judicial que en su momento presidió la empresa de Aguas de la provincia de Buenos Aires, durante la gobernación de Daniel Scioli, ahora funcionario de este Gobierno. En esa empresa Alfredo Lijo era síndico», detalló Pagni. La casta está viva porque se trata de un actor que pasó por los gobiernos de Scioli, María Eugenia Vidal y ahora Milei.

¿Y qué tiene que ver Lorenzetti en esto? El integrante de la Corte, y no así tanto el ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, sería el principal operador para que Milei elija a Lijo para la vacante en el máximo tribunal. Esto suena a intromisión porque la competencia del nombramiento es exclusiva del Presidente.

Un dato muy colorido es que el ministro Cúneo Libarona es el abogado defensor de Ariel Lijo en esa causa iniciada por Carrió que cerraron Ercolini y el fiscal Picardi. «Se trata de un entramado circular que da a entender que hay una casta como dice Milei», resaltó Pagni.

Si bien el nombramiento de Lijo no será resuelto en el corto plazo, las alianzas para su voto afirmativo ya comenzaron. Y esas comunicaciones se hacen con viejos conocidos de Lijo: dirigentes kirchneristas, radicales y del Pro.

Desde el entorno de Lijo aseguran que tiene a varios gobernadores del norte que le darían su voto a través de los senadores que le responden. Uno es Gildo Insfrán de Formosa y el otro el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil.

Macri, como presidente del PRO, es otro actor importante.  Macri tiene en el juzgado de Lijo la causa del Correo y como casi todas las causas que maneja, esa tampoco la cerró. Además, el expresidente no desconoce que hay una relación cercana entre los Lijo y Daniel Angelici, reconocido operador judicial que devino en dirigente radical. Por eso, y porque tendrá sus motivos, Macri no dejó una definición clara sobre la postulación de Lijo. Sin embargo, esto podría cambiar en los meses de negociación dado que ya es un hecho la alianza entre Milei y Macri, es decir, entre LLA y el PRO.

La UCR habló a través de su presidente, el senador nacional Martín Lousteau, quien se mostró tibiamente en contra al manifestar que ese lugar corresponde a una mujer.

«Lo curioso es que Lousteau forma parte de un partido, la UCR de la Capital, que le entregó su conducción a Daniel Angelici para que ponga ahí a alguien de su máxima intimidad, Martín Ocampo, que ya dijo que está muy bien que esté Lijo en la Corte porque es un penalista. Hay una división dentro del radicalismo en torno a esto y todavía no se han pronunciado gobernadores como Gustavo Valdés o Alfredo Cornejo», analizó Pagni.

La última líder del peronismo, Cristina Fernández de Kirchner no es una más en esto porque los dos tercios que precisa Lijo dependen de lo que ella diga, pero, todavía, no habló. Tiene motivos para guardar silencio porque le generan sospechas dos viajes de Lijo, «uno a España en un avión de Lionel Messi, alquilado, junto con los que son mano derecha e izquierda de Antonio «Jaime» Stiuso: Lucas Nejamkis y Guillermo Coppola» y la «relación entre Lijo y el grupo de magistrados y empresarios de aquel viaje a Lago Escondido, entre los cuales estaba Ercolini, que sobreseyó a Lijo», recordó el periodista.

En este capítulo de la historia Argentina, la casta judicial está en el centro de la escena. El posible nombramiento de Lijo para la Corte conecta a Milei con Cristina, un sector del radicalismo y el PRO.

En esto se cruza una versión latente de patriarcado en la Justicia, porque el lugar le corresponde a una mujer, y la contradicción anticasta de Milei, que parece arrodillarse ante un poder que no se deja torcer el brazo. En esa línea se expresó ayer Luis Moreno Ocampo, el fiscal que intervino con Julio César Strassera en el Juicio a las Juntas: «La existencia de la casta sólo es posible si hay una justicia corrupta. La Justicia corrupta es la garante de la casta».

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