17 junio, 2024

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Marcela Acuña: «Vi un bulto en una habitación y salí de la casa rápido con Emerenciano y nos fuimos a comer guiso»

Resistencia. A trece días de la caída del «clan Sena», la líder piquetera de Mujeres al Frente estuvo 40 minutos ante los fiscales y no apuntó contra nadie, pero dijo que ella no cometió el homicidio.

Marcela Acuña, quien está presa en una oficina del Departamento de Violencia Familiar y de Género, al igual que su esposo Sena, que está alojado un sector administrativo en la comisaría Tercera, ayer decidió declarar, aunque no aceptó preguntas.

De manera indirecta incriminó a su marido Sena, quien un día antes dijo que no estaba en el lugar. Pero en su relato, Acuña mencionó que estaban ambos. En la declaración, si bien no responsabilizó a nadie sobre la autoría, reveló escabrosos detalles del día del homicidio que se cree -según consta en la investigación- fue el viernes 2 de junio, entre el mediodía y la siesta.

Acuña primero se centró en contar qué hizo el día del crimen y todo coincidió con lo que tiene comprobado el EFE.

En el monólogo de su derecho a defensa, pero sin ser interrumpida, aclaró: «Yo entré a una de las habitaciones y vi un bulto y supuse era un cuerpo».

La reacción de la madre de César -según pudo saber este diario- fue: «Salí rápido de la casa junto con Emerenciano», y aquí es donde aparece Sena padre, que había dicho que no estaba ese día.

«Yo no hablé con nadie, solamente lo llamé a (Gustavo) Obregón para que vaya a la casa y corrobore lo que vi». En todo momento de la declaración da a entender que supuso que «era un cuerpo» «el bulto» que halló en uno de los dormitorios.

La imputada, que sin dudas fue la que más habló de los cinco que estuvieron ante los fiscales, precisó que luego de dejar la residencia matrimonial de Santa María de Oro se dirigieron a una actividad cultural. «Nos fuimos a la pintada de un mural y comimos un guiso», puntualizó con total frialdad ante la atenta mirada de los integrantes del Ministerio Público.

Acuña habló más de sus actividades, como si estuviera armando una agenda como lo hacía estando en libertad. A esa actividad con docentes, cuando ya Cecilia había sido asesinada, también asistieron Obregón y Sena.

Los pesquisas que pidieron reserva de identidad sostienen que Obregón y César fueron a la inauguración del mural, luego de estar en el «Campo Rossi» para descartar el cuerpo y comenzar el proceso de desaparición, donde el martes en el río Tragadero, cercano a ese lugar, se encontraron huesos y una cadena con una cruz que serían de Cecilia.

El cuerpo de la joven no fue mutilado o desmembrado en la casa de Sena, por lo que se fortalece la hipótesis de que fue trasladado en la camioneta blanca hasta el campo cercano a la chanchería el viernes 2 de junio, quemado hasta reducirlo a cenizas, tarea que habría durado hasta el lunes 5 de junio.

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