19 septiembre, 2026

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Mons. Cargnello: ‘No nos cansemos de luchar por un mañana mejor’

Salta. En el Pacto de Fidelidad del Milagro, el arzobispo de Salta exhortó a ser constructores de paz, fortalecer la familia, trabajar por la justicia y enfrentar el narcotráfico.

Durante la celebración del tradicional Pacto de Fidelidad del Milagro, el arzobispo de Salta, monseñor Mario Cargnello, llamó a convertirse en constructores de paz, fortalecer los vínculos familiares y comprometerse con la justicia, al tiempo que clamó: «¡Basta!» frente al avance de la droga y el narcotráfico.

Ante miles de fieles reunidos para la procesión del Señor y la Virgen del Milagro, el prelado desarrolló su homilía con el lema «Cristo es nuestra paz», inspirada en la Carta a los Efesios, y afirmó que la verdadera paz nace del encuentro con Cristo y del reconocimiento de que «Él ha derribado el muro de enemistad que separa a los hombres».

«Queremos pedirte la luz y la fuerza para ser constructores de paz», expresó monseñor Cargnello, al tiempo que recordó que el Pacto de Fidelidad, celebrado por el pueblo salteño desde 1845, constituye una historia de amor con el Señor del Milagro que compromete a hacerse cargo de los hermanos.

Un llamado a los jóvenes y a las familias
En uno de los pasajes centrales de la homilía, el arzobispo salteño se dirigió especialmente a los jóvenes, a quienes invitó a no temer al amor auténtico ni al compromiso para toda la vida.

«No tengan miedo al amor verdadero. No tengan miedo a la vida», les dijo, y los animó a construir noviazgos y matrimonios sostenidos por el diálogo, el perdón y la entrega mutua, para dar a los hijos «el derecho a respirar el amor» de sus padres.

Asimismo, destacó el papel de la familia como «la primera escuela de humanidad», donde se aprende a recibir la vida, cuidar al otro, perdonar y servir.

La mentira destruye la convivencia
Monseñor Cargnello advirtió que la paz no consiste solamente en la ausencia de conflictos, sino que requiere una conversión personal y comunitaria fundada en la verdad.

En ese sentido, señaló que la mentira «corroe y destruye el vínculo entre las personas», enferma la vida familiar, corrompe la economía y la política, y acostumbra a la sociedad «a la difamación y a la calumnia como si fuera un deporte».

También pidió cultivar un lenguaje respetuoso en las familias, las escuelas, los medios de comunicación y las redes sociales, retomando la expresión del papa León XIV sobre una «paz desarmada y desarmante».

Justicia, vida y un «¡Basta!» al narcotráfico
En la última parte de su homilía, el prelado convocó a trabajar por la justicia, combatir la corrupción y defender toda vida humana, desde la concepción hasta su muerte natural.

Uno de los momentos más fuertes de su reflexión fue su denuncia contra el narcotráfico, al que calificó como «genocida».

«En nombre de los que murieron víctimas de la droga, en nombre de los niños y jóvenes que luchan por salir de esa esclavitud, en nombre de las familias que lloran y piden ayuda, digamos: ¡Basta!», reclamó.

Finalmente, monseñor Cargnello invitó a no perder la esperanza y a dejarse inspirar por el testimonio de los peregrinos del Milagro, cuya perseverancia -dijo- despierta una corriente de caridad capaz de transformar la sociedad.

«No nos cansemos de luchar por un mañana mejor. El bien triunfará», concluyó, antes de exhortar a extender cada día a toda la patria la misericordia que se vive durante la fiesta del Milagro en Salta.+

[Texto completo de la homilía en el Pacto de Fidelidad 2026]

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