Salta. Miles de fieles participaron de la entronización de las imágenes del Señor y la Virgen del Milagro. El arzobispo Cargnello invitó a la conversión del corazón como camino para transformar la sociedad.
Con una multitudinaria participación de fieles, la comunidad salteña dio comienzo el 25 de julio al Tiempo del Milagro con la tradicional entronización de las imágenes del Señor y la Virgen del Milagro en la catedral basílica. La celebración fue presidida por el arzobispo de Salta, monseñor Mario Cargnello, quien exhortó a recuperar la sabiduría, el diálogo y la paz en un mundo marcado por los conflictos.
La ceremonia comenzó con el descenso de las sagradas imágenes desde sus camarines hasta el altar mayor. La emoción se hizo visible entre los miles de fieles que colmaron el templo y sus alrededores, quienes acompañaron el traslado con aplausos, lágrimas, pañuelos blancos y el tradicional canto: «Señor del Milagro, Cristo Redentor, del pueblo de Salta no apartes tu amor».
Tras el rezo del rosario, las imágenes quedaron entronizadas ante la vista del pueblo, para dar inicio oficialmente al itinerario espiritual que culminará el 15 de septiembre con la renovación del Pacto de Fidelidad.
El don de la sabiduría
En su homilía, monseñor Cargnello dio gracias por el inicio de un nuevo Tiempo del Milagro y centró su reflexión en la necesidad de pedir a Dios el don de la sabiduría para discernir el bien y construir la paz.
«Es necesario pedirle a Dios la sabiduría para ver qué es bueno, qué es malo y seguir el bien», expresó, al tiempo que advirtió sobre el escenario internacional atravesado por numerosas guerras y conflictos.
El arzobispo extendió esa reflexión a la realidad argentina y lamentó las dificultades para el encuentro. «Nos cuesta sentarnos a dialogar, en diferentes ámbitos, no solo en el político. Nos falta sabiduría. Se va metiendo una mentalidad que alimenta el conflicto permanente», afirmó.
Una invitación a la conversión
Monseñor Cargnello subrayó que la entronización no debe reducirse a un gesto exterior, sino que debe traducirse en una auténtica conversión personal.
«Nos quedaríamos muy cortos si creyéramos que la entronización acaba en esto. Si la Virgen no encuentra el trono aquí y el Señor no lo encuentra aquí, nos quedamos en la periferia, no nos abrimos de verdad a una transformación», sostuvo.
Asimismo, aseguró que la renovación social comienza en el interior de cada persona: «Si podemos abrirnos y ser de verdad generosos, seremos capaces de aportar a una Argentina y un mundo mejor. El cambio de la Nación, de la provincia, de la ciudad y de la familia, si no nace del corazón, no tiene futuro».
Una expresión de fe multitudinaria
La catedral basílica volvió a convertirse en el corazón de la devoción salteña. Adultos mayores, algunos de ellos en sillas de ruedas o apoyados en bastones, familias completas y peregrinos procedentes de distintos puntos del país participaron de la celebración para renovar promesas, elevar acciones de gracias y presentar sus intenciones.
El Tiempo del Milagro de este año se desarrolla bajo el lema «Señor del Milagro, Tú eres nuestra paz. Oramos para recibirla y servimos para darla», en el marco del 334º aniversario de esta histórica devoción.
La celebración de este año reviste, además, un carácter especial, ya que será el último Tiempo del Milagro presidido por monseñor Cargnello antes de presentar su renuncia al gobierno pastoral de la arquidiócesis al cumplir los 75 años, según lo establece el derecho canónico.

