Sáenz Peña. En su homilía por la festividad del patrono, monseñor Hugo Barbaro destacó la fe, la caridad, la humildad y la confianza en Dios como los principales rasgos de la vida del santo que pueden ser imitados en la actualidad.
En el marco de la celebración de San Roque, patrono de la ciudad, monseñor Hugo Nicolás Barbaro llamó a la comunidad a recuperar las enseñanzas del santo y llevarlas a la vida cotidiana, especialmente frente a las dificultades, el sufrimiento y las necesidades de quienes se encuentran alrededor.
Durante la homilía pronunciada el 16 de agosto en la Catedral de San Roque, Barbaro repasó la vida del santo, quien en el siglo XIV decidió abandonar las riquezas y el prestigio de su familia para emprender un camino de peregrinación y servicio a los enfermos durante una epidemia en Italia.
El obispo planteó que, aunque las circunstancias actuales son diferentes a las que atravesó San Roque, es posible imitar sus “rasgos espirituales” y trasladarlos a la realidad del siglo XXI.
Una fe que se transforma en acciones
Uno de los primeros aspectos destacados por Barbaro fue la profunda fe de San Roque. Según explicó, no se trataba solamente de una creencia o de un sentimiento, sino de una fe que lo llevó a tomar decisiones concretas y a orientar su vida de acuerdo con las enseñanzas de Cristo.
“La fe de San Roque no era solo sentimiento”, sostuvo el obispo, al remarcar que esa confianza le permitió abandonar sus riquezas, la seguridad de su hogar y el prestigio de su familia para ponerse al servicio de los demás.
Para Barbaro, el ejemplo de San Roque muestra que la oración y la escucha de Dios deben traducirse en acciones concretas.
“Caridad en acción”: ayudar sin esperar nada a cambio
Otro de los ejes de la homilía fue la caridad. El obispo destacó que San Roque se acercaba a los enfermos, los atendía, los consolaba y acompañaba, aun en medio del temor provocado por la enfermedad.
En ese sentido, llamó a trasladar esa actitud a los distintos ámbitos de la vida cotidiana: la familia, el trabajo, las amistades y la comunidad.
“No es lo mismo aislarme con quien me siento bien que fijarme atentamente a quien puedo ayudar”, señaló Barbaro, al remarcar la necesidad de prestar atención especialmente a quienes atraviesan situaciones de soledad, pobreza o necesidad.
El obispo también alentó a promover iniciativas misioneras y sociales que permitan salir al encuentro de quienes necesitan acompañamiento.
Humildad para valorar al otro
La humildad fue presentada como otra de las características centrales de San Roque. Barbaro recordó que, a pesar de haber nacido en una familia de buena posición y prestigio, el santo no se consideró superior a los demás.
Por el contrario, valoró especialmente a los pobres, enfermos y personas que sufrían. Para el obispo, esa humildad permitió que San Roque pudiera atravesar las dificultades y las injusticias de su vida sostenido en la fe.
Confiar en Dios frente a las dificultades
Finalmente, Barbaro puso el acento en la confianza de San Roque en Dios. Recordó que el santo tomó decisiones sin conocer qué ocurriría después, pero convencido de que Dios orientaría su camino.
Incluso cuando enfermó y tuvo que refugiarse en un monte para no contagiar a otros, mantuvo esa confianza. Según la tradición relatada durante la homilía, un perro le llevaba pan y cerca de su refugio brotó un manantial.
A partir de este ejemplo, el obispo invitó a los fieles a mantener la esperanza aun frente a situaciones como una enfermedad, la falta de trabajo, la carencia de recursos o cualquier otra dificultad.
Una invitación a vivir la fe en lo cotidiano
En el cierre de su homilía, Barbaro pidió a San Roque la gracia de cultivar una “fe profunda”, la humildad, la alegría de servir y la confianza en Dios incluso en los momentos más difíciles.
También llamó a fortalecer la oración diaria, recurrir a la Confesión y alimentarse de la Eucaristía, colocando estas prácticas como caminos para escuchar la voz de Dios y orientar las acciones cotidianas.
El mensaje dejó así una invitación concreta para la comunidad: que la celebración de San Roque no se limite a recordar la vida de un santo del pasado, sino que permita recuperar valores como la fe, el servicio, la humildad y la solidaridad para afrontar los desafíos del presente.

