27 mayo, 2024

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Temores de fractura y tensión en el bloque radical en Diputados por la ley Bases

Buenos Aires. La frase “que se rompa pero que no se doble” reapareció en el mundo del radicalismo. Nuevamente, los miembros de la UCR van camino a una división porque ya no se pueden doblar más, por lo menos en la Cámara de Diputados de la Nación.

Luego de dos años en donde convivieron dos bloques -uno de la UCR “tradicional” presidido por Mario Negri y otro de Evolución, comandado por Rodrigo de Loredo- los boinas blancas habían logrado empezar la gestión de Javier Milei en un solo bloque. El 10 de diciembre de 2023 se sentaron todos juntos en la Cámara Baja.

Sin embargo, esa unidad duró bastante poco. “Desde el tratamiento de la ley Bases se desmadró todo internamente y esto va a estallar como máximo a mitad de año. Vamos camino a tener dos bloques nuevamente”, explicó un radical que mira el campo de batalla en el que se convirtió el bloque.

“Rodrigo -por de Loredo- no puede conducir. No está, tiene más presencia en los canales que en el bloque”, dice un legislador que ya mira de reojo. “Además, pasó de estar del lado de Martín Lousteau a estar más cerca del sector del gobernador Cornejo, que es la otra línea, y Lousteau no se la va a perdonar”, agregó.

Otra cosa que le señalan es que está tan pendiente de lo que sucede en Córdoba que abandona la macro política. “Va al canal Blender, lo cachetean por el DNU y él habla de que van a ganar Córdoba. Increíble. Hoy, si se postula sale tercero en cualquier escenario. Está desenfocado acá por lo que pasa en su provincia”.

La primera foto de lo que puede ser el nuevo bloque radical y su principal figura se vio en el debate sobre la movilidad jubilatoria. En esa ocasión, Facundo Manes lideró a un grupo de cinco diputados que sería el germen de la ruptura. A estos se le sumarían no menos de otros cuatro diputados.

Los que se quieren separar le apuntan porque está llevando al bloque a ser “pro Milei” y dicen que no están dispuestos a seguir en esa línea. Es una discusión que tuvo momentos muy fuertes. Muchos aún recuerdan que cuando vuelve la Ley Ómnibus a las comisiones se realizó una reunión del bloque y una mujer que supo formar parte de Evolución le dijo que “se comportaba como una mujer golpeada que vuelve a la casa del marido golpeador”, en relación al posicionamiento que tenía con el bloque de LLA. “Desde ahí, todo empeoró”, señalaron.

La pelea con Lousteau impactará en ese quiebre. Hay 12 diputados que encontraron en Facundo Manes un nuevo referente en la Cámara baja. Hay entre 8 y 9 que son de Evolución y le responden al presidente de la UCR. En total, alrededor de 20 sobre 34 están dispuestos a romper como consecuencia o dependiendo del resultado del próximo debate de la Ley Ómnibus.

Hay un sector del radicalismo que se está volcando más a la derecha y se siente más cómodo con el PRO y con los libertarios. Hay otro que dice que es mejor perder pero no ser furgón de cola de los libertarios. Eso quedó plasmado en el Senado cuando votaron por el DNU. Es en este contexto en donde la frase de Leandro N. Alem vuelve a reaparecer en la interna radical: que se rompa pero que no se doble.

Una prueba de fuego para la unidad del bloque será el debate interno por la posibilidad de ocupar una silla en la Auditoría General de la Nación (AGN). Aunque es muy difícil que la UCR acceda, De Loredo se adelantó y propuso al ex diputado sanjuanino Alejandro Cacace. Desde el otro sector propusieron a su “archienemigo” y ex diputado el cordobés Negri.

En principio Cacace contaría con poco apoyo dentro del bloque y Negri, aseguran, cerró el apoyo de 4 de los 5 gobernadores. “Valdés, Zdero, Sadir ya instruyeron a sus diputados apoyarlo y Melina Giorgi, la única de Pullaro, ya firmó su apoyo. Mario ya pasó largamente el número 18, que es la mitad más uno. Está por 23 o 24 apoyos. Sólo Cornejo-De Loredo no bancan”, explicó una fuente de boina blanca.

Si esto sucede y tienen que ir a una votación interna, una derrota de Cacace seía un duro golpe para el actual presidente del bloque y algo muy difícil de dar vuelta frente a la mirada de los demás.

Mientras tanto, De Loredo busca mantener la unidad. El debate por la nueva Ley Bases le abre un margen de negociación pero pocos creen que lo pueda lograr.

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