El oscuro panorama económico de las Pymes ante el compromiso del SAC

Buenos Aires. Una de cada cinco empresas industriales está en «situación crítica». Advierten que la cadena de pagos se rompió y que aumentaron los cheques rechazados.

Más de 70 días después de iniciada la cuarentena, las pymes se debaten entre hacer cuentas para poder seguir sobreviviendo o tomar la decisión de bajar las persianas definitivamente. A pesar de la asistencia salarial otorgada por el Estado, muchas pequeñas y medianas empresas creen que será «imposible» poder afrontar sin ayuda oficial el pago del medio aguinaldo de este mes.

La parálisis de la actividad económica por el aislamiento social impactó especialmente entre las pymes de la mayoría de los rubros productivos y a pesar de la lenta flexibilización de la cuarentena para distintos sectores.

Actualmente las empresas cuentan básicamente con dos líneas de ayuda del Estado para poder atravesar la crisis. Por un lado, los préstamos a tasa blanda para financiar capital de trabajo y el pago de parte de la nómina salarial con el programa de Asistencia al Trabajo y la Producción (ATP).

Esta última iniciativa es la más solicitada entre los empleadores. Según cálculos oficiales, el programa ATP alcanzó a unas 300.000 empresas y 2,5 millones de empleados del sector privado. De acuerdo a fuentes oficiales, el Gobierno estudia cómo extender ese plan para los salarios de junio a pagarse en julio.

Pero además las pymes ya hacen cuentas sobre cómo harán para afrontar el pago de la primera mitad del sueldo anual complementario, que debe ser depositado antes del 30 de junio.

«No nos adelantaron nada desde el Gobierno. Desde CAME pedimos que en empresas de hasta 40 empleados el Estado pague el 100% del sueldo y medio aguinaldo para sectores en crisis. Por ahora no obtuvimos ninguna respuesta», dijo el vocero de ese organismo y empresario metalmecánico Pedro Cascales, en diálogo con TN.com.ar.

«Otra alternativa que habrá que evaluar es fraccionar el pago del aguinaldo. Pero la realidad es que hoy muchas están en serios problemas para continuar funcionando», continuó Cascales.

De acuerdo a datos de CAME, una de cada cinco pymes de sectores industriales está en «situación crítica» y evalúa cesar la actividad. Un mes antes, el relevamiento mostraba que esa idea rondaba una de cada diez pequeñas o medianas empresas fabriles.

El viernes pasado el gabinete económico se reunió en Casa Rosada para evaluar los pasos a seguir respecto a los principales puntos del paquete de medidas para paliar los efectos del coronavirus.

En ese encuentro estuvieron el jefe de Gabinete Santiago Cafiero y los ministros de Economía Martín Guzmán, de Desarrollo Productivo Matías Kulfas, de Trabajo Claudio Moroni, la vicejefa de Gabinete Cecilia Todesca y el presidente del Banco Central Miguel Pesce.

Una de las alternativas en evaluación es la «regionalización» del programa ATP, de forma tal que no sea homogénea la asistencia para el pago de salarios en una provincia donde la actividad fue liberada tras la cuarentena como en otra donde las restricciones todavía permanecen, como en el Área Metropolitana de Buenos Aires.

«Pensar en pagar aguinaldos hoy es como pensar en pagar vacaciones», afirmó ante este medio Raúl Zylberstein, empresario del cuero y secretario general de la Confederación General Empresaria (Cgera). «No tenemos información pero creo que va a haber alguna ayuda, si no va a ser imposible pagarlo», ratificó.

Por otra parte, refirió a otro de los grandes problemas que afrontan las pymes en la actualidad: los cheques, que representan su principal fuente de financiamiento. «El Gobierno está ayudando muy bien con los salarios pero el 50% de los cheques fueron rebotados por no tener fondos, la cadena de pagos se rompió hace rato», explicó Zylberstein.

«Nosotros vendemos y cobramos con un cheques a 60 días, lo que implica un crédito y con ese cheque compramos mercadería. Cuando empiezan a caer los cheques, se te va el capital de trabajo. Es importantísimo darle solución a eso», concluyó.