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En la ciudad que gobierna Gustavo Martínez la gente come de la basura

Resistencia. El diario de mayor tirada en papel en la provincia publica hoy que familias buscan comida en los basurales para subsistir. Según dice que las dolorosas postales que se repiten en la capital chaqueña son la consecuencia de los niveles de indigencia que fueron advertidos por el INDEC en el primer semestre.

La publicación de Norte señala que en la ciudad de Resistencia comenzó a crecer durante el año una realidad que duele. Es común que cuando el vecino saca la basura por la noche, antes de que pase el camión recolector, una persona o una familia comience a hurgar en los residuos para reutilizar algunos elementos. Entre ellos, los metálicos, que los recolectan para luego vender, como las latas de aluminio, o el cobre de los cables.

Sin embargo, ya no puede escapar a la mirada de los ciudadanos una postal que entristece, y que tiene que ver con la gente que busca restos de comida para poder apaciguar el hambre o darle algo a sus hijos. Es que generalmente, los carreros tienen ya previstas carnicerías y verdulerías en donde buscan esos productos que ya no pueden ser comercializados o no gozan del gusto de la clientela.

Pero esto se agrava cuando los lugares receptivos se agotan y las barrigas de los infantes de bajos recursos obligan a padres a buscar comida de donde sea. La situación puede ser vista en barrios como el España, Provincias Unidas, Judicial, Felipe Gallardo, entre otros.

Cabe destacar que los alimentos que tocan la basura ya quedan contaminados y su ingesta podría acarrear desde intoxicaciones hasta severos problemas de salud. Y si de alimentación se habla, esos cortes que suelen regalar las carnicerías poseen grasa en grandes proporciones, por lo que el llegar a conseguir algo para comer no significa que los libre de otros males nutricionales.

La crisis económica es transversal a todos los actores de la sociedad, y los que más la sufren son los que menos recursos tienen. Y aquí entra la participación del Estado y su creatividad para intentar enseñar a pobres e indigentes sobre reciclaje, nutrición y oficios, y los salva de la emergencia. El problema radica cuando esa emergencia nunca termina y cuando los recursos del Estado para acompañarlos se reducen en proporción a la demanda.

Es un terreno complejo, donde la pobreza, el desempleo y precariedad muestran la peor cara del Gran Resistencia, el conglomerado más pobre del Norte Grande.

Los números duros
En un informe publicado por la consultora Politikón el último 30 de septiembre, en base a datos del INDEC, el Gran Resistencia es el conglomerado con los mayores niveles de pobreza e indigencia de todo el Norte Grande. Al primer semestre del 2021, la pobreza fue del 51,9%, mostrando una baja en 1,7 puntos respecto al semestre anterior, pero creció 3,2 puntos en comparación con igual semestre del 2020. De este modo, si bien hay un retroceso en la comparación semestral, si tomamos iguales semestres de 2020 y 2021, hay 14.817 nuevos pobres.

Por su parte, la indigencia dio un notable salto: marcó 16,9% en este primer semestre 2021, creciendo en 6,3 puntos porcentuales contra el semestre anterior, pero muestra una leve baja de 1,3 puntos porcentuales contra el año pasado. Solo en los últimos seis meses, hay 26.414 personas que pasaron a ser indigentes en el Gran Resistencia.