EEUU. Noruega dio un golpe grande en esta copa del mundo. Derrotó 2 a 1 a Brasil y se clasificó a los cuartos de final. En un partidazo disputado en el estadio de Nueva York/Nueva Jersey, Erling Haaland fue la gran figura de la tarde: convirtió dos goles para dejar marcado la clase de delantero que es. Pero también apareció su arquero con intervenciones decisivas y ahora espera como próximo rival al vencedor de la lleve entre México e Inglaterra. Para Brasil, se trata de otro fracaso más, un traspié difícil de digerir.
Se trataba de un gran partido por los octavos de final, la cita presagiaba emociones. Se medían dos grandes equipos, pero Brasil contaba con una mayor jerarquía individual. Y a los 14 minutos llegó la primera acción que pudo haber modificado todo: David Moller Wolfe derribó en el área a Matheus Cunha y le cometió penal. El árbitro estadounidense Ismail Elfath no cobró la falta, pero enseguida fue llamado por el VAR y, tras ver la acción en el monitor durante breves segundos, decidió modificar su fallo. El penal fue claro.
Los dirigidos por Ancelotti contaban con la posibilidad de abrir el marcador, pero fue una señal que la moneda no iba a caer de su lado. Bruno Guimarães remató el penal, pero el arquero Nyland le adivinó la intención. Con su aparición, el número 1 recién empezaba a mostrar lo decisivo que iba a ser en el partido. En la primera parte le tapó dos chances más al equipo sudamericano. Ahí todavía se veía un claro dominio de Brasil, pero los noruegos contaron con una situación favorable sobre el final. Los primeros 45 finalizaron 0 a 0, pero ya había cambiado la brújula: los ataques se veían en los dos arcos.
Para la segunda etapa, Ancelotti mandó al campo de juego a Endrick (en lugar de Cunha) y en la primera que tuvo, definió afuera. Otra chance desperdiciada y después de una gran asistencia de Vinicius. Tuvo todo el arco para definir y también pudo haber gambeteado al arquero, pero ¿pensó demasiado? falló y no pudo quebrar la paridad. Pero Noruega no se quedó mirando cómo Brasil generaba lo suyo: también atacó a Alisson y el arquero respondió para evitar un par de tantos. Los minutos pasaban y el desarrollo estaba para cualquiera. Brasil empezó a sentir los nervios, algo que no calmó ni siquiera el ingreso de Neymar: el ídolo pidió la pelota pero no casi no entró en juego. Y esto lo aprovechó su rival.
Desde su campo, Noruega salió tocando con espacios y la pelota le llegó por izquierda a Schjelderup. Un centro preciso fue a la cabeza de Haaland y el goleador no perdonó. Era el 1 a 0 y la sorpresa. Era increíble que, hasta el momento, y con el potencial de Haaland, no lo hubieran buscado al 9 con un envío aéreo. Y en la primera que realmente lo hicieron, infló la red.
Tras ese gol, Brasil tuvo una chance que fue tapada por Nyland, que era la otra gran figura de la noche. Y 11 minutos después, apareció de nuevo el 9 de Manchester City. Zurdazo, casi con desprecio, fuerte al segundo palo de Alisson y el 2 a 0. Todo era algarabía en Nueva Jersey. Pero faltaban algunos minutos, que sirvieron para que Neymar deje su huella en esta copa que terminó mal para Brasil. El 10 convirtió de penal, en el último minuto de descuento: no alcanzó.
Noruega le ganó a Brasil, como en 1998, pero ahora con un valor extra: para dejarlo afuera y clasificarse a los cuartos de final. Espera feliz por el nuevo clasificado, por México o Inglaterra. Mientras tanto, el remo vikingo sigue empujando.

