Resistencia. El sistema de salud privado de la provincia atraviesa una de sus crisis más agudas de los últimos años. Armando Frangioli, presidente de la Asociación de Clínicas y Sanatorios del Chaco (ACLYSA), lanzó una dura advertencia sobre la sostenibilidad del sector: “Estamos al límite”, afirmó, señalando que la combinación de costos en alza y pagos atrasados pone en riesgo la calidad de atención.
El principal foco de conflicto es la falta de actualización de los valores que paga el INSSSEP, obra social de la cual depende entre el 70% y el 75% de la actividad de los sanatorios privados. Según Frangioli, los aranceles no reciben incrementos desde mediados de 2025, a pesar de que los medicamentos, insumos y costos laborales han seguido el ritmo de la inflación.
La preocupación no es solo operativa, sino tecnológica. El dirigente explicó que el desfasaje económico impide realizar mantenimiento básico o reponer aparatología de alta complejidad: Un tomógrafo cuesta hoy cerca de 400 mil dólares y un equipo de rayos unos 200 mil, cifras inalcanzables con los aranceles actuales; y los mayores reclamos se concentran en áreas sensibles como oncología, cardiología y cirugías que requieren prótesis importadas.
Si bien Frangioli reconoció que existe una mesa de diálogo abierta con las autoridades provinciales y que comprenden la situación financiera general, remarcó que el sector ya no tiene margen de maniobra. “Hemos reducido gastos al máximo y postergado mejoras edilicias, pero hay un límite hasta dónde se puede bajar la calidad sin poner en riesgo al paciente”, sostuvo.
Por el momento, los sanatorios intentan no cortar prestaciones para no “expulsar” a sus pacientes, pero la situación de “alerta máxima” se mantiene a la espera de definiciones económicas urgentes que permitan recomponer el esquema tarifario.
