5 enero, 2026

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#LaCaídaDeMaduro: Se expresó Capitanich y pidió una agenda de paz y seguridad

Buenos Aires. El senador nacional por el Chaco, Jorge Milton Capitanich, salió a fijar postura ante los ataques de Estados Unidos contra Venezuela, ordenados por el presidente Donald Trump, cuyo objetivo —según comunicados oficiales— fue capturar a Nicolás Maduro y a su esposa. En una cadena de tuits, el chaqueño calificó la operación como una vulneración grave del orden jurídico internacional y un peligroso precedente para la región.

«La violación de los artículos 1 y 2 de la Carta de las Naciones Unidas en Venezuela constituye una afrenta al derecho internacional, al principio de igualdad jurídica de los estados, al ejercicio de su soberanía y a la autodeterminación de los pueblos», planteó el senador nacional mediante un hilo de la red social X (antes Twitter).  Y agregó:  «América Latina es una zona de paz; la solución pacífica de controversias y el respeto a la integridad y soberanía de los estados es una premisa esencial que rechaza el uso de la fuerza».

Asimismo advirtió que esta acción ordenada por el presidente Donald Trump el inicio de 2026 «marca un incremento de la tensión geopolítica internacional con la imposición de la fuerza» y que la invocación de «intereses estratégicos de las grandes potencias» erosiona reglas básicas del sistema internacional.

Por qué importa para el Chaco

Capitanich enmarcó su posición en una lectura regional: cualquier escalada militar en Sudamérica impacta en cadenas comerciales, precios de energía y alimentos, financiamiento y clima de inversiones. Para el Chaco —provincia exportadora de granos, carne y madera— el ruido geopolítico puede traducirse en volatilidad cambiaria, encarecimiento de importaciones clave y menor previsibilidad para pymes y productores.

La «línea roja» que invoca

El senador remarcó que el uso unilateral de la fuerza «como ataque por parte de un actor estatal invocando un interés específico de otro estado» quiebra la norma y consolida la imposición de hechos. Su tesis: cuando la regla cede ante la fuerza, el costo lo pagan los países medianos y pequeños, que dependen de garantías multilaterales para resguardar su integridad territorial.

Una agenda de paz y seguridad

Capitanich reclamó concentrar la agenda global en la paz, no en la guerra. Enumeró prioridades inmediatas:

Eliminación sistemática y urgente de armas nucleares, químicas y biológicas.
Lucha global contra el narcotráfico, incluyendo sanciones a bancos que laven activos transnacionales.
Desarticulación del financiamiento del terrorismo, incluso cuando provenga de agencias estatales o paraestatales.
Combate a guaridas fiscales que deterioran la base productiva y profundizan desigualdades.

En su hilo, alertó además sobre indicadores de alarma: «el Reloj del Apocalipsis está a 89 segundos», los desplazados y refugiados «rondan los 130 millones» y el cambio climático golpea a millones, mientras —dice— «la comunidad internacional permanece impávida».

Para finalizar, Capitanich llamó a los países latinoamericanos a activar mecanismos de diálogo y buenos oficios, con liderazgo de organismos regionales, para exigir el cese del uso de la fuerza y restablecer canales diplomáticos. En paralelo, pidió que Argentina sostenga una posición «en defensa del derecho internacional, la soberanía de los estados y la solución pacífica de controversias».

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