Aborígenes usurpadores acusan a Pablo Johansson de utilizarlos

Sénz Peña. Aseguran que la Fundación El Buen Pastor utilizan a la comunidad para conseguir fondos que nunca llegan a los que más necesitan.

Miguel Gómez y Cipriano Segovia, voceros de las familias que están instaladas en el predio de la Fundación El Buen Pastor hace varios días, dijeron sentirse “indignados porque durante años la fundación nos utilizó para conseguir fondos y ayuda que nunca vimos”.

Ya son cerca de 100 las familias que están instaladas en forma precaria desde hace varios días en calidad de “usurpadores”. Todos pertenecen a la comunidad aborigen. La mayoría de los niños y jóvenes que están en ese lugar son ahijados de la Fundación El Buen Pastor.

Aseguran asimismo que en el año ‘76 la Fundación El Buen Pastor se reunió con la comunidad aborigen lindera a la Iglesia ubicada en el barrio Hipólito Irigoyen y les dijeron que si todos colaboraban para limpiar el lugar, ellos iban a mejorar la zona con un espacio verde para los chicos, un centro de salud y la construcción de algunas viviendas, pero nada de eso ocurrió.

“Se presentó un proyecto y nos hicieron firmar a todos, nos sacaron fotos, sacaron fotos a nuestros hijos cuando les dan alguna ayuda y toda esa información mandan al exterior de donde reciben ayuda, pero a nosotros no nos llega nada. Nos cansamos de esperar”, se quejaron las familias.

Aseguraron también que la fundación tiene a su nombre ahijados, que son los niños de la comunidad y por cada uno de ellos reciben un monto de dinero no determinado, que ellos no conocen pero que la fundación los vuelca en becas de 50 y 100 pesos para cada uno de los niños y jóvenes que asisten a la escuela y la iglesia.

Mientras tanto el monte avanzó desde la calle 45 a la 49, y las familias vivían con temor por ese enorme terreno baldío que rodeaba algunas viviendas.

“Los Johansson conocen a la familia indígena, hace muchos años que están trabajando con nosotros y hay muchos ahijados de la fundación, pero están desamparados”, dijeron

Por otro lado explicaron que en una de las tantas charlas que tuvieron con la familia Johansson, estos les habían ofrecido venderles el terreno, a 80 mil pesos la parcela de 10 x 20 para cada familia.

Por el momento no llegaron a un acuerdo, las más de 100 familias instaladas allí van a continuar en ese lugar y siguen limpiando un monte enorme que está detrás de la iglesia, como a dos cuadras. “A ellos ni los molestamos, estamos lejos, pero nosotros dejamos en mano de Dios el resultado, ellos que también tienen un Dios ni se acordaron de orar y poner en manos de Dios este conflicto”, dijo Miguel Gómez. Señaló además que el que entorpece la negociación es “Pablito” (Pablo Johasson) que tiene un carácter prepotente, “con él no se puede hablar”, dijo.

Al mismo tiempo desmintió la versión de que ingresaron a los tiros y con palos a la iglesia. “Sí fuimos a la iglesia pero a hablar en forma pacífica, así como la recibimos a usted en este lugar”, aclaró.

Finalmente aclaró que están en ese lugar solamente los ahijados de la fundación, “no hay ningún rosarino, como dijo el pastor y nosotros estamos abiertos al diálogo, queremos llegar a un acuerdo”, dijo Gómez.

Fuente: DiarioChaco