8 octubre, 2026

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El Paraisal mantiene viva la huella de los estudiantes solidarios a 20 años de la tragedia ECOS

Quitilipi. La comunidad rural chaqueña recordó a los alumnos y la docente que perdieron la vida en 2006, cuando regresaban de una experiencia solidaria en la Escuela Primaria N.º 375. La Fundación Corazones Solidarios inauguró un nuevo mural para honrar su legado y renovar el compromiso con la solidaridad y la seguridad vial.

A dos décadas de la tragedia que conmocionó al país, la comunidad de El Paraisal continúa manteniendo vivo el recuerdo de los estudiantes y la docente del Colegio Ecos de Buenos Aires que perdieron la vida cuando regresaban de una actividad solidaria realizada en la Escuela Primaria N.º 375 de esta localidad chaqueña.

En el marco del Día del Estudiante Solidario, que se conmemora cada 8 de octubre, Miriam Cantero, integrante de la comunidad y vinculada a la Fundación Corazones Solidarios, dialogó con LT16 AM950 y recordó el profundo vínculo que unía a los jóvenes porteños con las familias y los alumnos de la escuela rural.

“Lamentablemente perdieron su vida, pero en nosotros siguen vivos a través de su legado”, expresó durante la entrevista.

La tragedia ocurrió en 2006, pero la relación entre ambas comunidades había comenzado mucho antes. Desde 1994, grupos de estudiantes del Colegio Ecos viajaban a El Paraisal para compartir jornadas con los chicos de la escuela, desarrollar actividades recreativas y fortalecer un vínculo que trascendía las donaciones y el acompañamiento educativo.

Una relación que dejó una marca imborrable

Los viajes de los estudiantes eran esperados por toda la comunidad. Durante aproximadamente una semana, los jóvenes compartían juegos, actividades con los alumnos y encuentros nocturnos alrededor de fogones, en experiencias que involucraban también a padres y vecinos.

“Era re linda la conexión que se daba. Se dejaban cartitas, nosotros les hacíamos cartitas y después nos contestaban porque mandaban donaciones durante el año. Había una comunicación muy linda, muy fraternal”, recordó Miriam.

Tras la tragedia, el vínculo quedó atravesado por el dolor. Durante un tiempo, el Colegio Ecos dejó de enviar alumnos a la escuela chaqueña. Sin embargo, la memoria de los jóvenes continuó presente y se transformó en una causa compartida: mantener vivo su compromiso solidario y promover la conciencia vial.

En 2007, el Ministerio de Educación de la Nación estableció el 8 de octubre como el Día del Estudiante Solidario, en homenaje a las víctimas y al legado de solidaridad que dejaron.

La Escuela Primaria N.º 375 también recibió posteriormente el nombre de Ecos Solidarios, como símbolo de ese lazo que permanece entre los estudiantes, sus familias y la comunidad rural.

Un mural para transmitir el legado a las nuevas generaciones

Este año, la Fundación Corazones Solidarios realizó un nuevo mural en el predio de la escuela, en un espacio de encuentro que utilizan habitualmente las familias y los niños de la comunidad.

La obra reemplaza a otra realizada en 2023, que se había deteriorado con el paso del tiempo. El nuevo diseño representa un camino que conduce hacia un sol, como símbolo de esperanza y de la huella que dejaron los jóvenes.

“Su solidaridad sigue viva en nosotros y lo hacemos honor todos los días a través de nuestras actividades diarias”, explicó Miriam.

Uno de los detalles más significativos es la participación de los propios chicos de El Paraisal, quienes dejaron impresas sus manos en el mural. Observadas desde lejos, esas marcas forman figuras coloridas que evocan flores en una pradera junto al camino.

“Esas manos son las manos del compromiso, de la solidaridad que nosotros queremos continuar transmitiendo de este lindo legado que ellos nos dejaron”, señaló Moreno.

La Fundación Corazones Solidarios comenzó sus actividades en 2017 y obtuvo su personería jurídica en 2018. Su creación respondió a la necesidad de generar nuevos espacios de encuentro y recreación para los niños de la zona, que históricamente tuvieron en la escuela uno de sus principales ámbitos de socialización.

A través de actividades deportivas, fútbol, folclore y propuestas extraescolares, la organización busca ampliar las oportunidades de los chicos y acompañar el desarrollo de una comunidad que, según describió Miriam, reúne aproximadamente entre 150 y 200 habitantes.

Solidaridad y conciencia vial

El homenaje también dejó un mensaje sobre la importancia de la seguridad vial. Durante el acto participaron autoridades vinculadas a esa área, con presencia de representantes de Sáenz Peña, Puerto Tirol y Resistencia.

Para Miriam, recordar a los estudiantes implica también insistir en la responsabilidad que tiene cada persona al transitar por las rutas.

“Todos somos responsables, no solamente el que está en la ruta cuidando, haciendo el control, sino también cada uno de nosotros que transitamos esas rutas”, sostuvo.

La reflexión apunta a que la prevención no depende exclusivamente de los controles, sino también de las decisiones individuales y del compromiso colectivo con el cuidado de la vida.

A veinte años de la tragedia, El Paraisal sigue recordando a aquellos jóvenes que llegaron desde Buenos Aires para compartir una experiencia solidaria y dejaron una marca profunda en la comunidad.

El mural, las actividades de la fundación y el homenaje de cada 8 de octubre expresan una misma convicción: que el dolor no borre la historia y que la solidaridad que unió a ambas comunidades continúe transmitiéndose a las nuevas generaciones.

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