8 octubre, 2026

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Posible ataque a escuelas: La Justicia Federal confirmó una investigación a partir de alertas remitidas por el FBI

Sáenz Peña. “Ojalá fuese una mala broma”, le dijo el fiscal federal Carlos Amad a LT16 AM950 sobre la investigación iniciada a fines de septiembre y que tiene a dos jóvenes de 18 y 19 años detenidos.

El fiscal federal con asiento en Sáenz Peña confirmó que la investigación se inició a partir de alertas remitidas por el FBI de Estados Unidos, y mencionó que ya hubo allanamientos y que en éstos no encontraron armas ni explosivos, pero se secuestraron elementos que serán sometidos a pericias y que podrían aportar información clave sobre los planes investigados. Los dos jóvenes involucrados permanecen bajo restricciones de libertad (prisión domiciliaria) mientras avanza la causa.

El fiscal federal Carlos Amad fue entrevistado esta tarde por LT16 AM950 y reveló detalles de una investigación por posibles ataques contra establecimientos educativos que se inició a fines de septiembre, luego de que organismos de Estados Unidos remitieran alertas sobre publicaciones y consultas que advertían sobre eventuales hechos de violencia.

En una entrevista con LT16 AM950, el funcionario describió la gravedad de la información recibida, confirmó que hubo allanamientos y pidió a los padres prestar mayor atención a la actividad de sus hijos en las redes sociales y los juegos en línea.

“Llegó a nuestro conocimiento una situación desesperante, una información que nos paralizaba prácticamente por el contenido que tenía”, relató Amad al reconstruir los primeros momentos de la investigación.

Según explicó, la alerta llegó a través del FBI, la agencia federal de investigaciones estadounidense, que remitió información a la Policía Federal Argentina. Los datos incluían referencias a las personas investigadas, sus actividades en internet y otros elementos que permitieron iniciar las actuaciones judiciales.

El fiscal señaló que, ante la posibilidad de que se estuviera planificando un ataque contra jardines de infantes y escuelas secundarias, se desplegaron tareas de inteligencia, vigilancia y seguimiento de redes sociales. Posteriormente se realizaron allanamientos para verificar la información recibida.

“Por gracia de Dios, solamente corroboramos algunas cosas. Hicimos los allanamientos, pero no encontramos armas, no encontramos explosivos”, precisó, aunque aclaró que la investigación continúa y que el caso requiere máxima prudencia.

Elementos secuestrados y pericias digitales

Amad confirmó que durante los procedimientos se secuestraron dispositivos y documentación que ahora deberán ser analizados por especialistas. Entre los elementos mencionados durante la entrevista, el fiscal describió lo que consideró una especie de hoja de ruta vinculada con las actividades que se investigan.

“En los papeles que se secuestraron en el allanamiento hay como una hoja de ruta marcada que tiene que ver con ese tipo de actividad a futuro”, sostuvo.

También señaló que se encontraron referencias y coordenadas relacionadas con distintos establecimientos educativos, incluso uno ubicado en otra provincia. Sin embargo, remarcó que será necesario completar el análisis de la evidencia electrónica para determinar su alcance y significado.

La investigación busca establecer si esas anotaciones y consultas reflejan una amenaza concreta o responden a otra motivación. Por el momento, el fiscal evitó anticipar conclusiones y subrayó que todavía quedan medidas pendientes.

Dos jóvenes bajo investigación y con restricciones de libertad

El representante del Ministerio Público Fiscal confirmó que dos jóvenes, que son hermanos y tienen 18 y 19 años, quedaron sujetos a restricciones de su libertad ambulatoria y que ambos participaron de una audiencia de formalización de la investigación ante el juzgado federal de Sáenz Peña.

Durante esa instancia, según relató, se les comunicaron los hechos investigados y la calificación legal provisoria, con asistencia de sus abogados defensores.

Amad fue enfático al aclarar que las medidas adoptadas no significan que los jóvenes sean culpables.

“Estas personas no quiere decir que sean culpables, ni mucho menos. Gozan de un estado de inocencia que está consagrado en la Constitución”, afirmó.

El fiscal agregó que también se están realizando evaluaciones psicológicas y psiquiátricas, teniendo en cuenta la edad de los involucrados y la necesidad de abordar el caso con seriedad y prudencia.

La advertencia de Amad a los padres

Más allá de los aspectos judiciales, el fiscal puso especial énfasis en la responsabilidad de las familias frente al uso de la tecnología por parte de niños y adolescentes.

Amad advirtió que algunas consultas realizadas en buscadores o herramientas de inteligencia artificial, así como determinadas interacciones en redes sociales y videojuegos, pueden activar mecanismos de detección y derivar en investigaciones cuando aparecen posibles amenazas de violencia.

En ese sentido, sostuvo que los adultos deberían involucrarse más en las actividades digitales de sus hijos, sin que eso implique necesariamente invadir su privacidad.

“Los padres nos deberíamos involucrar bastante más en la vida de nuestros hijos en relación a la interacción que ellos tienen con las redes sociales”, manifestó.

También alertó sobre los riesgos de ciertos juegos en línea y de plataformas donde pueden producirse contactos con desconocidos o desarrollarse actividades ilegales, como la compraventa de armas, drogas y objetos robados.

Para el fiscal, el problema no debe minimizarse bajo el argumento de que se trata de una broma adolescente. Una consulta o una publicación que parece inofensiva puede desencadenar consecuencias judiciales y movilizar recursos de investigación cuando existen indicios de una posible amenaza.

“La sociedad está violenta”

En el tramo final de la entrevista, Amad vinculó la preocupación por estos hechos con un contexto social que, a su entender, está marcado por mayores niveles de violencia.

“Los chicos que se están formando, además de ver todo eso, ven juegos violentos y el resultado puede ser tremendo”, advirtió.

El funcionario insistió en que espera que lo ocurrido pueda explicarse como una broma de mal gusto, aunque aclaró que esa hipótesis todavía debe ser evaluada a partir de las pruebas.

“Ojalá fuese una mala broma, porque de la mala broma podés volver”, expresó, al diferenciar esa posibilidad de un escenario en el que existiera una intención real de llevar adelante un ataque.

Mientras avanzan las pericias sobre teléfonos, computadoras y documentación secuestrada, la investigación deberá determinar el verdadero alcance de las amenazas y la eventual responsabilidad de los involucrados.

Amad cerró con un llamado a actuar con responsabilidad frente a las publicaciones y comunicaciones digitales: “Cuidar la cabeza de los chicos” y manejar la información con respeto y prudencia, sostuvo, son parte de los desafíos que enfrenta la sociedad ante estas situaciones.

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