Investigan si hay una disputa narco como motivo de la muerte en el barrio Aipo

Sáenz Peña. Las diferencias entre los que se enfrentaron no son nuevas. El barrio es como sacado de una película de terror: tenebrosa oscuridad y gente vigilando en las esquinas y entre muros. La Policía muchas veces debió intervenir, y muchas fueron expulsados por jóvenes delincuentes sin control.

La muerte de uno de «Los Gorilas» abre un gran interrogante: se disputan bandas el territorio o  el regenteo de un búnker narco en esa zona barrial?

Dos sujetos fueron detenidos, uno de ellos el presunto autor material del crimen del menor de «Los Gorilas». la familia del difunto reclamaba en la Guardia del hospital el cuerpo: «queremos el cuerpo y listo, acá nos dan vueltas, lo vana jugar todo, y nos dicen que le tienen que hacer el hisopado y no se que pavada, el que lo mato es re transa», decían sus familiares en declaraciones a los medios.

La interminable balacera con foco en Barrio Aipo 160 Viviendas y aledaños generó corridas y huidas por los techos de otras viviendas. Eso derivó en el temor de los demás vecinos, cansados de este tipo de situaciones que se incrementan desde hace meses. Muchas veces la Policía debió intervenir, y muchas fueron expulsados por jóvenes delincuentes sin control. Lo de un muerto era cosa de solo esperar. Era casi cantado un desenlace así.

El secuestro de un revólver marca Tiver calibre 22 largo y una réplica de pistola 9 mm da cuentas de lo que viven los vecinos en el barrio. En el lugar, en casi todo el barrio, no hay iluminación. El municipio repone los focos y las bandas de delincuentes los destrozan al instante para manejarse en la tenebrosa oscuridad.

El joven Juan Carlos Borda, uno de «Los Gorilas», fue acribillado a sangre fría. Su asesino gatilló cinco veces, dos balas fallaron, dos erró y la restante impactó en la región pectoral, según testimonios.

Tras eso, la zona noroeste vivió situaciones similares como se viven en otros sectores de la ciudad. Una batalla campal entre bandas con un saldo lamentable: un muerto, dos viviendas totalmente quemadas y dos detenidos.

Sáenz Peña está descontrolada. La gente vive con miedo. Los barrios son casi inhabitables. La droga, desde el pegamento pasando por el porro de marihuana e incluso la cocaína, es moneda corriente y termina destrozando familias. las autoridades hablan de un problema difícil de abordar, y todo queda en expresiones de deseos y reuniones.