La Diócesis de San Roque cuenta con un nuevo sacerdote

Sáenz Peña. En un mundo donde cada vez menos personas quieren tomar decisiones para toda la vida, algunos jóvenes nos siguen sorprendiendo. Es el caso de Emanuel que eligió consagrarse sacerdote para toda la vida. Fue el viernes 23 de julio en la Iglesia Catedral San Roque, de Presidencia Roque Sáenz Peña, donde Monseñor Hugo Nicolás Barbaro, ordenó sacerdote al joven LeandroEmanuel Farías.

El nuevo sacerdote tiene 30 años, es oriundo de la Parroquia de San Miguel Arcángel de Las Breñas. Luego de realizar estudios superiores ingresó al Seminario Cura Brochero de Sáenz Peña y culminó su formación inicial al sacerdocio en el Seminario Internacional Bidasoa de España.

En la celebración acompañaron gran parte del presbiterio, su familia, algunos fieles y otro tanto pudo seguir la Misa a través de los medios de comunicación y las redes sociales.

En la homilía, Monseñor Hugo Barbaro, destacó como Jesús quiso para su Iglesia la colaboración de los sacerdotes y que espera de ellos: “Llamó a los Apóstoles para una misión; junto a Cristo fueron experimentando la urgencia de la misión en la que los había metido, y esa misma nos toca a nosotros continuar. Jesús les puso un objetivo que les cambió la vida, y que asumieron con una disponibilidad absoluta. Vivían para dar a conocer al Dios único, a Jesucristo y sus enseñanzas, los Sacramentos, el estilo de vida de un hijo de Dios. Los Hechos delos Apóstoles muestra a esos hombres que, junto a tantos otros hombres y mujeres, se ocupaban con entusiasmo de la inmensa tarea que Jesús les había encargado”.

“Un sacerdote no asume un trabajo, una simple función. Somos sacerdotes en todo momento; nuestros intereses y nuestras prioridades son el bien de las almas, es esto lo que ocupa nuestra cabeza y nuestro corazón. Cuidá mucho la oración, por mucho que sea el trabajo, porque si no perderías fuerzas, podrías acabar como un simple funcionario de las cosas de Dios”.

“Conocemos las palabras de un salmo: Tu eres sacerdote para siempre. ¿Para siempre? podría pensar alguna gente. Entonces ya no será libre, no va a poder cambiar de parecer. Precisamente porque sos libre, elegís un sí para siempre, no querés decirle a Dios: te amo, pero solo por un tiempo, mientas me sienta bien así. Querés libremente decir que sí a Dios en todo momento, no te entra en la cabeza que haya otra cosa capaz de hacerte más feliz que el amor de Dios y la misión que te encomienda. Rezamos por vos para que en tu corazón sea cadavez más fuerte el amor, porque es la fuerza de Dios la que sostiene nuestra debilidad y nos hace firmes y fieles”.

Al final de la celebración eucarística, el Padre Emanuel dirigió palabras de agradecimiento. Destacó la importancia de la familia en su formación, el acompañamiento de los sacerdotes en su acercamiento a Dios y la cercanía del obispo en la formación hacia el sacerdocio. Seguidamente saludó a un reducido número de familiares y autoridades de su pueblo natal.