Spoljaric habló de #NiUnaMenos y los desafíos de este tiempo

Sáenz Peña. La legisladora los 5 años de la iniciativa sobre esta temática y consideró importante remarcar el camino trazado hasta.

La diputada provincial Liliana Spoljaric recordó que hoy se cumplen cinco años de aquella primera marcha bajo el movimiento #NiUnaMenos en dónde el pueblo argentino clamó por una sociedad menos patriarcal, es decir, una sociedad con menos estereotipos de género, que nos afectan a todos, pero que principalmente ponen a la mujer en un lugar residual o de objeto, y teniendo su expresión más extrema en los femicidios consideró importante remarcar el camino trazado hasta.

La legisladora apuntó a lo esencial de «seguir luchando por la libertad económica de la mujer, la brecha salarial, la desigualdad de oportunidades que impiden el desarrollo del intelecto, de la creatividad y del desarrollo personal y que para ello se deben seguir destinando tanto presupuesto como políticas públicas sustentables para lograr el objetivo».

«Hoy si bien seguimos en emergencia en materia de género se han logrado conquistas que nos dan fuerzas y nos empoderan a seguir luchando, se logró la aprobación de la Ley Micaela de la cual nuestra vicegobernadora fue parte de la autoría, logramos el hecho de que se empleara el término femicidio a los antes «crímenes pasionales» en manos de hombres que se creyeron dueños de sus víctimas, entre otras cosas que hacen al largo camino de la construcción de una sociedad más igualitaria e inclusiva con las mujeres», dijo Spoljaric.

La diputada reafirmó su compromiso por la causa a través de la presentación de proyectos e iniciativas como viene trabajando desde su rol en el parlamento chaqueño y también valoró la concientización y visibilización que implica el movimiento «cuando se dice ni una menos no es solo para decir basta de muertas sino que irrumpen otros discursos en la escena pública, se cuestiona toda una trayectoria de pequeños sucesos cotidianos, violencias finamente dosificadas, imperceptibles, tan minúsculas que cuesta identificarlas e implican un verdadero esfuerzo de deconstrucción que no deja a nadie ileso, decir ni una menos, implica repensar la propia práctica cotidiana en lugares donde antes, a lo mejor, nos creíamos a salvo y por suerte este despertar llegó para quedarse y no hay vuelta atrás».