29 marzo, 2026

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Multitudinaria movilización a 50 años del inicio de la dictadura genocida

Buenos Aires. Mas de 2 millones de personas colmaron la histórica plaza y sus adyacencias, de igual manera ocurrió masivamente en Córdoba, Mar del Plata, Rosario, Chaco, Corrientes, San Miguel de Tucumán y las principales ciudades del país también hubo movilizaciones históricas, en las que se repitieron consignas contra Milei por la crisis económica.

Al cumplirse 50 años del último golpe de Estado, Buenos Aires y ciudades como Córdoba y Santa Fe volvieron a ser el escenario manifestaciones. En un nuevo Día de la Memoria por la Verdad y la Justicia, decenas de miles de personas se congregaron para homenajear a las víctimas y reafirmar el «Nunca más».

La movilización por los 50 años del golpe de Estado desbordó la Plaza de Mayo y se convirtió en una de las más masivas desde el regreso de la democracia, en una jornada que excedió el repudio a la dictadura y se transformó en un mensaje político directo contra el gobierno de Javier Milei.

Las organizaciones de derechos humanos estimaban que la convocatoria superó incluso la de mayo de 2017 contra el fallo del 2×1 de la Corte Suprema, cuando cerca de medio millón de personas coparon el centro porteño. Esta vez, la plaza se volvió por momentos irrespirable, colmada por una marea humana que desbordó todas las diagonales y llegaba hasta la 9 de Julio.

El epicentro de la jornada conmemorativa fue, como ocurre históricamente, la histórica Plaza de Mayo. A pocos metros de la Casa de Gobierno se instaló el escenario para el acto central, donde referentes de Abuelas y Madres de Plaza de Mayo leyeron un documento conjunto de protesta y reflexión.

Bajo la consigna principal «A 50 años del golpe genocida, ¡qué digan dónde están!», la multitud exigió respuestas por los miles de desaparecidos que dejó el sistema represivo organizado por las Fuerzas Armadas entre marzo de 1976 y el regreso de la democracia en 1983. Durante toda la tarde predominaron los tradicionales pañuelos blancos, símbolo inconfundible de la incansable búsqueda que las Madres y Abuelas continúan sosteniendo a pesar del paso del tiempo para encontrar a sus hijos y a los nietos nacidos en cautiverio.

Uno de los datos políticos más relevantes de la jornada fue la postal de unidad. Por segundo año consecutivo, la ciudad de Buenos Aires albergó una única y masiva movilización. El colectivo liderado por Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, junto al Encuentro Memoria, Verdad y Justicia (que nuclea a organizaciones de izquierda), decidieron marchar de manera conjunta tras haber estado casi dos décadas realizando actos separados.

La presencia intergeneracional fue notoria, destacándose la participación de centros de estudiantes secundarios e incluso escuelas primarias que llevaron a la plaza sus trabajos áulicos sobre el concepto de memoria, el cual forma parte de la currícula educativa por ley.

La desorientación del gobierno fue tal que Milei, que en reiteradas ocasiones atacó al ex presdiente Raúl Alfonsín, terminó reivindicándolo en otro intento por polarizar con el kirchnerismo. «El coraje es hacer lo correcto cuando aún la mayoría esté en contra. En la materia en cuestión, Alfonsín se ha destacado mucho más», dijo en un giro forzado.

La movilización también tuvo fuerte respaldo político opositor. Además de la presencia de Kicillof y Massa, dirigentes del peronismo se volcaron masivamente a las calles. La columna más grande fue la de La Cámpora, que como todos los 24 de Marzo se concentró en Libertador frente a la sede de la ex Esma, que el kirchnerismo convirtió en un Museo por la Memoria.

Desde allí, marcharon hasta San José 1111 bajo la consigna «los genocidas presos, Cristina libre». La ex presidenta, desde el balcón de su departamento en el que permanece presa, saludó a la columna que desbordó esa zona del barrio de Constitución.

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