Contundente mensaje de Monseñor Barbaro ante debate del aborto

Sáenz Peña. Ante la realidad que se vive en el país sobre el debate del aborto, el Obispo en su mensaje resalta el valor de la vida y la posibilidad que se unan los argentinos para defenderla desde la concepción, y que es un tema de humanidad y va más allá de la religión.

El mensaje textual:

En los últimos meses se ha desatado en nuestro país un debate sobre el aborto.Es muy penoso que los seres humanos discutamos sobre la posibilidad de destruir una vida humana. No es mi intención entrar a través de estas líneas en razones argumentos, hay abundantes sobre el valor de la vida desde la concepción; mi deseo es invitar a todos a buscar el modo de formarse ideas sólidas sobre el tema para poder iluminar eficazmente a otras personas en una materia tan importante, y por supuesto es mi intención, en primer lugar, animarlos a rezar más por este asunto.

Cualquier mujer cuando se entera que está embarazada sabe que ya es madre,que espera un hijo, que lleva dentro un ser humano distinto a ella misma que debe custodiar hasta que sea viable fuera de su cuerpo. Esta convicción está presente en ella aunque su maternidad sea fruto de violencia, no desee ese embarazo o se le informe que está gestando un hijo enfermo. Resultan pobres y forzados los argumentos de quienes procuran justificar la destrucción que supone todo aborto; otras posiciones son claramente arbitrarias como quienes justifican el aborto decidiendo en qué semana del embarazo llegaría a ser persona, como si antes ese embrión no fuera igual mente humano. Sería muy bueno que unidos buscáramos soluciones superadoras, acordes a la dignidad humana que exige el respeto absoluto a la vida, para ayudar a las mujeres en dificultad por su embarazo.

Sabemos bien que al manifestar nuestra oposición al aborto no estamos defendiendo un tema religioso, sino un asunto humano porque hace a la peculiaridad de nuestra naturaleza. No queremos imponer nada a nadie, pero no queremos vivir en un país con leyes inhumanas que justifiquen ni siquiera en algunos casos la destrucción de una vida, con las consecuencias negativas que acarrearían esas leyes en las personas yen la sociedad.

Como seres humanos defendemos la vida, y como católicos debemos rezar más para que Dios Nuestro Señor ilumine al pueblo, y de modo particular a los legisladoresy a todos los dirigentes para que no favorezcan ni aprueben leyes que solo contribuirán a un mayor sufrimiento de las mujeres y a una mayor degradación y corrupción de las costumbres. Las leyes tienen que ayudar a que las personas y la sociedad se orienten hacia el bien y hagan verdaderamente sanos y felices a los individuos, no puede ser justa una ley inhumana.

Los invito a que en el mes de mayo en el que se celebran varias fiestas de la Santísima Virgen María, y en junio, mes del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María, se prevean en parroquias y capillas momentos de Adoración al Santísimo Sacramento y el rezo del Santo Rosario pidiendo al Señor por intercesión de su Madre del Cielo por la defensa de la vida.

Este domingo 6 de mayo, antes de la oración que todos domingos dirige a la Santísima Virgen María, el Papa Francisco dijo: la vida siempre debe ser protegida y amada desde la concepción hasta su ocaso natural. Pidamos a Nuestra Madre Santa María que conceda a las mujeres que pasan por una situación difícil como consecuencia de un embarazo, por más grande que sea la dificultad dejen triunfar en sus corazones la alegría de la maternidad, la de ser portadoras de vida.

Nos corresponde a todos, familiares y no familiares, la responsabilidad de ayudar con humanidad, es decir con el cariño y la solidaridad que el caso merece, a las mujeres que sufren por un embarazo, cualquiera sea la causa de su angustia. Que no añadan a sus miedos y sufrimientos el de haber consentido la destrucción de una vida. Es innegable la herida profunda que un aborto deja en el corazón de toda mujer; nada la quita, solo les da paz la Misericordia Infinita de Dios que siempre perdona.

No podemos estar ausentes o distraídos. El momento nos empuja a asumir con más decisión nuestra responsabilidad como ciudadanos de trabajar por un país mejor, en este caso buscando que las leyes sean justas.

Pidamos a Nuestra Señora de Luján, Patrona de los Argentinos, hoy es su fiesta,que en un tema tan importante para el presente y el futuro de nuestra Patria, ilumine a todo el pueblo argentino, y de modo particular a quienes legislan y nos gobiernan.Los saludo con todo afecto.

(*) Hugo Nicolás Barbaro Obispo de San Roque de Presidencia Roque Sáenz Peña

En la Solemnidad de Nuestra Señora de Luján, 8 de mayo de 2018