Políticos que se olvidan de los saenzpeñenses: Hoy, José Mongeló

Sáenz Peña. El sitio web ChM dio cuentas del llamativo alejamiento del dirigente tras la durísima derrota. Tras su triste actuación electoral el dirigente se ocultó aprovechando la Pandemia. Según el sitio mencionado jamás volvió a la ciudad ni a sus barrios, donde prometió todo tipo de gestiones y donde exponía soluciones mágicas para todo. Sólo para su vida «se vino lo mejor».

De los 55.098 votos validos emitidos en Sáenz Peña el kirchnerista José Mongeló, que fiel a su estilo fraccionó al PJ saenzpeñense, obtuvo apenas 2.462. Un paupérrimo 4,14%, menos que lo que sacaron sus concejales. La cifra no es menor si se tiene en cuenta que financió su campaña con la caja del Banco del Chaco, donde su aliado Domingo Peppo lo puso de director por cuatro años.

Mongeló no consiguió nada, salvo los pases a planta que negoció con Peppo para varios de sus candidatos a concejales y otros colaboradores suyos que estaban bajo el paraguas protector del cargo que en el Ejecutivo tenía su mujer, Celeste Segovia.

En su recorrida por los barrios, sacándose fotos en el agua durante las inundaciones, haciendo spot de seguridad vial sobre una moto, llevando bolsitas de mercadería a los merenderos, entregando camisetas y pelotas a los niños, entre otras, prometió todo tipo de soluciones. Pero las urnas develaron la realidad. Mongeló jamás fue querido en «su madre, su casa», como señalaba en su slogan para referirse a Sáenz Peña. El pueblo le dio un escarmiento con votos y lo cosechado no sirvió ni para ir a pedirle un cargo de barrendero a Capitanich.

En su página web oficial tuvo su ultima actividad en febrero. Y en sus cuentas de red social como Facebook le dedica posteos al Gobierno nacional y pregona conversatorios señalando el rol del Partido Justicialista del Chaco en el Futuro, como pidiendo a quienes conducen políticamente el barco que le tiren algo.

Tras la dura derrota a sus allegados en Sáenz Peña les pidió guardarse dos años y esperar. Tal vez cree que todos tuvieron su capacidad de ahorro con sueldo de director de entidad financiera. Y a quienes le preguntan que hace responde «transitando la vida», y a quienes prometió cosas pide que le tengan paciencia.

Mongeló hizo nuevamente lo que hace siempre. Demosatró que con caja estatal cualquiera es guapo y honra deudas y compromisos, pero sin esa herramienta lo de «militancia» queda en un fácil cuarto o quinto plano.

En el 2013 hizo jugar a Osmar Ramos. Al gremialista le pidió juntar la tropa y salir a pedir pista en nombre de su espacio, para colar un candidato a diputado en la siempre tentadora lista sábana. Pero eso no avanzó. Y en 2015 volvió nuevamente al ruedo con lo mismo, pero las negociaciones que se abrieron le dieron otra opción, dejó a todos en el camino y nominó a celeste, su mujer, porque en familia es mejor. En estas últimas elecciones arrastró a varios con su desgracia electoral, pero a muchos premió con pases a planta.

Y luego, desapareció.

Ahí andan doña Rosa, don Mario, la quiosquera del Mitre, el ladrillero del Matadero, el aborígen del Nala. Todos esperando que José reaparezca para sacarse fotos sonriendo nuevamente, como si fuese su primera vez.